Al llegar a casa me di un baño de tina, para cuando salí la mujer que me ayudaría a maquillar y peinar ya estaba en casa. La tarde se me fue en eso, cuando Adriano llegó y abrió la puerta, se quedó estupefacto, lo sé porque no pudo disimular la sorpresa que se llevó al verme de esa forma —Estás preciosa. —¡Gracias! —, me colgué de su cuello. —Me daré un baño rápido—, me dio un pequeño beso y se adentró al baño. Hasta que Adriano estuvo listo me tomé varias fotos, quise subirla a mi perfil, pero no, decidí que lo haría después. Una vez listos salimos en dirección al hotel donde mi esposo había hecho la reservación, cenamos y luego de eso subimos a la suite presidencial. Cuando las puertas del ascensor se abrieron, un exquisito aroma salió de ahí, había un camino de velas y dentro de

