—¿Pasa algo mi amor? — Negué y lo apreté más a mi cuerpo. Adri me apartó un poco para mirarme a los ojos, no quise mirarlo porque mi visión estaba iluminada. Con sutileza levantó mi rostro desde la barbilla —Cuéntame, ¿qué sucedió?, ¿por qué está así? —, una rebelde lágrima se derramó. —¿Tú me amas en verdad? —, asintió —Promete que nunca me dejarás. —Nunca te dejaré, te lo prometo. —Tengo miedo que esto sea solo un sueño, y que cuando despierte me hayas pateado el trasero—, Adriano sonrió y me abrazó. —No seas tonta, nada de esto es un sueño, es real, ¿acaso no ha sido suficiente lo duro que te he dado y lo que me haz sentido sobre ti? Le empujé del hombro. —Te amo hermosa, eres la única mujer que está en mi corazón y no tengo pensado dejarte, porque te quiero siempre a mi lado—,

