Los vídeos-chat que realizábamos siempre terminaron en morbo, era un pervertido de mierda. El viernes por la tarde, cuando llegué vi su auto parqueado a las afueras de la mansión, a toda prisa ingresé y lo busqué por toda la casa, al escuchar su carcajada provenir desde el jardín corrí en esa dirección. —Adri—, estaba de espalda, con el móvil en la oreja, al escucharme se giró. Estando frente a él me lancé a sus brazos, envolví mis piernas en su torso y mis delgados brazos en su cuello, seguido le di un beso ferviente sin importarme que Máximo estuviera presente. —Woww, si así me van a recibir cada que regrese de un viaje, empezaré a viajar más a menudo—, dijo al soltarme y dejarme en el suelo. —Ni lo digas—, le empujé del hombro —No vuelvas a irte sin mí—, le dije mientras me abraz

