Tenía tres meses y medio de embarazo, y una mañana me levanté de prisa, corrí al baño hacer pipi y cuando volví acostarme algo duro se formó en mi vientre. —Adri, ¿sientes? —. Aún estaba dormido. Se quejó cuando tomé su mano y la coloqué sobre mi plano abdomen que en ese momento ya no era tan plano porque estaba hecho una masa dura desde la parte de debajo del ombligo. —¿¡Qué!? ¿Qué es eso? —. Sonreí y apreté los labios. —Creo que es nuestro bebé—, tampoco lo tenía claro, pero por los vídeos que había visto de experiencias de primeriza, se asemejaba a lo que habían dicho en los videos. Sentí su mano acariciar aquella parte. Sus ojos brillaron y al mirarme una sonrisa se dibujó en sus labios —¿Estás segura que es el bebé? ¿No te golpeaste y se te formó un tumor? —. Negué. —Según los

