Rodrigo. - me despierto por el sonido de la alarma de mi celular. Apago la alarma y veo a Matías dormido en mi pecho, sonrió automáticamente y acaricio su cabello. - Matías. Matías me abraza más fuerte y me mira fijamente con una sonrisa. Podía jurar que esa sonrisa hizo que mi corazón latiera a mil. Matías. - buenos días amor. Rodrigo. - Buenos días bebé- iba a darle un beso, pero él se alejó de mí- ¿ocurre algo? - digo confundido. Matías. - ¿qué?, No ... solo que tienes mal aliento en las mañanas. Rodrigo. - ¿Qué? - levante una ceja. - no hablemos de tu aliento entonces. Matías. - ¡¿qué?!, ¡no tengo mal aliento!, he besado a muchas chicas por las mañanas y Nunca he escuchado una queja. Rodrigo. - Pobres chicas entonces- me acerqué a él y lo besé- si de definitivamente tenemos

