Culminamos nuestras dos primeras semanas de trabajo, pasarom entre reunines, salidas y encuentros intimos, Carlos y yo cada vez, vamos un poco más lejos, siento que estamos jugando algo peligroso no quiero que mis sentimientos se confundan pero seria negarmelo a mi misma, ya no puedo ignorarlo, siento algo mas que deseo, pero no quiero pensar por ahora solo quiero disfrutar el presente y en este momento estoy sentada en una mesa compartiendo con el personal de Olé Berlín, nos organizaron una despedida en uno de los restaurantes del hotel, con música, bebidas y comida. Se me acerca un chico y extiende su mano, Señorita Ana ¿verdad?, me pregunta en perfecto español lo que me asombra, me llamo Eduardo disculpe la molestia pero no pude dejar pasar esta oportunidad, si me concede bailar estas

