Jaim dio una mirada severa a los nobles curiosos en las afueras del teatro, quienes retrocedieron abriéndole paso mientras la pareja subía las escalinatas al interior donde las miradas curiosas se volvieron hacia ellos. - Que fastidio. - susurró Jaim haciendo sonreír a Dana. - No hay nada que ver. Sigan su camino. - gruñó Malik haciendo sonar su espada metal con metal al desengancharse de la vaina logrando que se alejaran, abriéndoles paso. - Buen trabajo, Malik, - le dijo Jaim - busquemos a alguien que nos lleve a nuestro balcón. Después de unos momentos, el dueño del teatro llegó corriendo por el pasillo hacia el vestíbulo de ingreso. - Duque Corelia, - le dijo inclinándose - es un honor. Bienvenido su Señoría y la dama que lo acompaña. - se deshizo en halagos haciendo bostezar a Ja

