Un Encuentro Afortunado Jaim dejó salir la respiración contenida cuando entró a la oficina del sumo sacerdote. Recorrió la mirada por el lugar tratando de identificar posibles lugares donde podría estar la reliquia. Conocía a ese hombre desde que era un niño y sabía lo que disfrutaba estar a la vista de la gente y tener la atención como una polilla a la luz. Caminó hacia el escritorio y se sentó en la silla frente a él cerrando los ojos para concentrarse. Cuando los abrió, observó hacia adelante. No, nada le llamaba la atención. Sobre la superficie solo papeles y plumas. Nada. Registró cada cajón del escritorio; nada. No había dobles fondos ni cajas secundarias. Se giró hacia la pared trasera con estantes llenos de documentos enrollados y libros. Nada. Se estaba quedando sin ideas frust

