Kairon sintió que la mano que sostenía se relajaba cayendo sin fuerza y entró en pánico. Desesperado e impotente gruñó como una fiera liberando el aura del león visible como estelas doradas que se mezclaban con la barrera de Yaina. La energía del espíritu del león se había activado. Miró asombrado como la barrera de Yaina se diluía al mezclarse con su propia energía al tiempo que, en la muñeca que sostenía de ella, un colmillo apareció en la parte interna para desaparecer casi al instante. Por un momento, la miró perplejo conteniendo la respiración recordando lo que la voz le había dicho. Ella tenía la marca. Esa era la evidencia que faltaba. Era su compañera. Ya no había dudas. Jadeando conmocionado, la aferró con todas sus fuerzas liberando el aura hasta que la barrera desapareció. - A

