- A veces extraño a las sombras del palacio - murmuró acercándose a la ventana donde se veía el atardecer cuando una silueta cayó desde el balcón superior a la de la habitación donde estaban haciéndolo reaccionar. Una joven se inclinó respetuosamente. - Saludos, pequeño león de Yamain - le dijo enderezándose. - ¿Quién eres? – le preguntó a su vez. - Soy Don - se presentó - soy el escolta de la princesa. - ¿Escolta? – preguntó - No te vi en ningún momento. - La maestra me pidió ayuda con un encargo y acabo de volver – aclaró - Tamir me dijo que podría necesitarme - le sonrió - Ya tenemos a la criada encerrada y el Duque la está interrogando. - ¿Y debería creerte por decirme eso? Acaban de tratar de matarla - le advirtió sin dejarla entrar. - El Duque me dijo que no me creería - dijo

