Sincronizados Alex, el emperador y Jaim estaban en el estudio de la mansión entregando instrucciones a Tamir y los comandantes Arak y Malik cuando Kairon apareció por la puerta sin anunciarse. - Alexander! - gritó haciendo que lo miraran sorprendidos – ¡Perdiste! Se queda, mi esposa se queda. Que el cielo se caiga si dejo que se vaya ¡Maldición! - caminó en su dirección. - Esa gatita traviesa no se me escapará - declaró el león cambiando sus ojos con rapidez, ambos estaban hablando. - ¿Gatita? - repitió Jaim con una ceja levantada al tiempo que Alex contenía la risa y los caballeros fingían mirar sus botas - ¿La princesa Corelia una gatita? - Si, - declaró el león - no dejaré que el pequeño hielo se la lleve. Es una mujer astuta que pudo manejarme con un dedo. Estoy tan excitado que m

