El príncipe se giró y se acercó a la bañera tomando un paño y mojándolo en el agua para comenzar a deslizarlo por su cuello, hombros y brazos. - Puedo hacerlo sola - exclamó Yaina tratando de tomar su mano y el paño sin éxito. - Eres nuestra compañera - le dijo sin inmutarse concentrado en su tarea - Es nuestro deber cuidar de ti. - ¿Habla el príncipe o el león? - le preguntó. - Ambos - dijo sonriendo, haciéndole reír - No viniste a dormir - le acusó. - Estuve en la Torre - explicó deslizando la mano en el agua moviendo las burbujas - Debía ver el estado de los magos. - ¿? - No hay heridos de gravedad. Aun no entiendo por qué los capturó - expresó pensativa - Si quisiera hablar conmigo, podía haber enviado un mensaje a la Torre. Sabe que soy neutral por lo que obligarme a algo habrí

