Tomando el té Yaina respiró agradecida el aire de la tarde y dio un sorbo al té que la criada le había traído. Se sentía contenta a pesar de todo este enredo de su matrimonio. Habían pasado solo unos días de haberlo visto nuevamente y ya estaba comprometida con él. Recordó el beso que le había dado y se sonrojó violentamente. Luego pensó en el descaro con que le había confesado la relación con Alex y gimió tapándose el rostro con las manos, avergonzada. Trató de no pensar en que su nuevo esposo estaba en la mansión, imaginando que estaba solo con sus hermanos y Maya como antes. Ahora era una mujer a punto de casarse. Que formal se oía ser una señora. Hizo una mueca y suspiró abatida. Había escuchado la advertencia al príncipe con respecto a actuar como una pareja real y tembló. Si recono

