Kairon abrió la puerta pese a los intentos del mayordomo por detenerlo. Cuando entró, Alex no estaba a simple vista, pero si notó el desorden en el escritorio y las cosas en el suelo por lo que todo su cuerpo se tensó en un segundo frente a la anticipación. - Abre las piernas- escuchó jadear a Alex con sus sentidos aumentados. - ¡Joven maestro! - gritó Tamir a su espalda haciendo que Alex lanzara un gemido ahogado. - ¡Dije que no quería interrupciones! - gritó desde el sofá sin mostrarse- ¡Largo! -Lo siento maestro…-gimoteó. - ¡Ah maldición! - gimió sin asomarse- ¡Di lo que tengas que decir y sal! ¡No voy a parar ahora! El príncipe caminó hacia el sofá con pasos cautelosos – Soy el príncipe Kairon- dijo escuchando un grito ahogado de mujer desde el mismo lugar. -No es un buen moment

