El resto de la cena había resultado bastante interesante para Alicia, entre ver la incomodidad de su padre y las miradas que se daban Ezequiel y Lucas, la hora y media que estuvo ahí se le pasó volando. Después de que terminó el postre se despidió con un: —Tengo que estudiar para un examen —y subió a su habitación con los tacones en la mano. Quiso ponerse a buscar la entrevista en la que su hermano había salido del closet, pero le dio flojera ponerse a leer, así que tomó su celular y llamó a Lucía. —¿Qué haces? —le preguntó a su amiga. —Veo campanita por tercera vez —Alicia se puso de pie y abrió su armario. —¿Tu madre te dejaría ir a una discoteca conmigo esta noche? —le preguntó y la muchacha al otro lado asintió. —Más que darme permiso, creo que me obligará a ir. —Pues perfecto, ¿

