Después de unos largos minutos entre sus brazos y fundidos en aquel beso, nos separamos para tomar aire, lo miré a los ojos - ¡Lo siento! No puedo, yo… - Él me tomó de los hombros. -¡Ema! – Me solté de su agarré. -Yo estoy enamorada de Leandro, lo siento… simplemente no puedo… - Salí lo más rápido que pude de aquel lugar, sentía un nudo en la garganta, verlo mirarme de esa forma desestabilizó todo mi cuerpo ¡Lo siento Alexander, pero no puedo! Llegue a la entrada de la iglesia, Leandro estaba de espaldas, vi que estaba atendiendo una llamada, me acerqué con cuidado, pero él notó mi presencia, me hizo seña de que lo esperara un momento - ¿Todo bien? – Le dije casi en un susurro, él me negó con la cabeza. Vi como Alexander salió de la iglesia, mi miró y subió a su auto, sentí un vacío

