No podía cerrar la boca, esto era de no creer ¿Ser yo el padrino de bodas? Tiene que ser una broma.
-Tienes que conseguir a un hombre como padrino ¿Por qué yo? -Le seguía diciendo a Lia.
-¡Ema! -Se acercó a mí, me tomo de las manos y me comenzó a hablar en un tono tierno -Leandro siempre dijo que eras como su hermana… su única familia después de la muerte de sus padres. Así que quiero sorprenderlo con esto -Yo daba cortos suspiros, no podía creer lo que estaba escuchando, ella seguía ahí, tomando mis manos e intentando convencerme -¿Puedes ser su padrino, por favor? -Termino de hablar con una sonrisa tierna y una mirada de borreguito.
-¡Imposible! -Le dije firmemente, es que, realmente no podía, no había venido para ser el padrino de bodas del hombre que me gustaba, yo, Ema Santorini, había venido a ser la novia.
Lia, me detuvo cuando intenté soltarme de su agarre -Sé que cambiaras de parecer- Me dijo intentando hacer un berrinche.
-No- Le dije rápidamente.
-¡Te lo ruego Ema! -Seguía intentando convencerme -¡Por favor! Eres linda y encantadora… te lo ruego. Pruébatelo, por favor -¡Dios, esta chica no se iba a dar por vencida fácilmente! -Ya regreso, pruébatelo -Me decía mientras salía de la habitación -¡pruébatelo! -Yo solo la miraba como se iba alejando, hasta que salió y cerró la puerta.
¿Padrino? ¡Vine a ser la novia! Me decía constantemente, no iba a permitir que esa chica se quedara con mi hombre, giré lentamente y vi que en un maniquí estaba el vestido de novia. Como suelo hacer a veces comencé hablar en voz alta -¡Este debe ser el vestido!- Me fui acercando poco a poco, lo reparaba de arriba abajo, comencé a verlo, tomé el velo y me lo coloque en la cabeza. Comencé a imaginar esa escena en donde Leandro y yo estábamos frente al altar, él mirándome fijamente, mas enamorados que nunca, yo vestida con un largo vestido de novia, sonriendo hasta mas no poder. ¨Si, acepto¨ dije casi en un susurro. En ese sueño, Leandro me puso el anillo de bodas, y nos íbamos acercando poco a poco para darnos ese beso que sellaría nuestra historia de amor.
-¿Estas listas? -La voz de Lia me sacó de mi hermoso sueño -¿Puedo pasar? -Cuando entró venia con dos señores supongo que eras sus padres.
-¿Por qué llevas el velo? -Dijo el señor que venia con ella. Casi me muero de la vergüenza, se había olvidado por completo que lo traía puesto. Así que rápidamente comencé a quitármelo. Queria que en ese momento la tierra se abriera y me tragara.
-¡Gracias Ema, por probarte el velo! -Dijo Lia, acercándose a mi con una sonrisa.
-Es muy lindo y hermoso -Dije rápidamente. Desde que había llegado las cosas no salían como esperaba. Cuando pensé que había pasado mi dosis de vergüenza, me pasa esto.
-¿Le pasa algo al velo? -El señor seguía preguntando. Yo intentaba no mirarlo a los ojos.
-No, solo queria ver como se ponía -Dijo rápidamente Lia.
-¡Si, eso es! -Dije yo con una sonrisa nerviosa. Queria salir corriendo de ese lugar, pero tenia que calmarme -¡Hola! Soy Ema Santorini, la amiga de Leandro -Me acerqué a los señores, para saludarlos, brindándoles una nerviosa sonrisa.
-¡Bienvenida! -Me dijo el padre de Lia, tomando mi mano y brindándome una sonrisa.
-Así que eres Ema. ¡Bienvenida! -Me dijo la madre de Lia, es una señora hermosa, se ve que se cuida mucho, y que sabe de moda.
-Te mostraré la casa, ¡Siéntete cómoda! -Me dijo el señor indicándome para que lo siguiera. En eso doy una mirada para donde estaba Lia, la vi acomodando el velo. ¡Estúpida! ¿En que estabas pensando? Me digo a mi misma.
Después de unos minutos de caminar por la casa, entremos a un gran salón, donde había varias personas, era como una pequeña reunión. Comencé a buscar por todos lados a Leandro, pero aun no lo veía, realmente me sentía incomoda con los padres de Lia, después de lo que había sucedido.
-Así que Leandro, invitó a su mejor amiga -La voz de la madre de Lia, me trajo de vuelta a ellos.
-Quien sabia que la amiga de Leandro era tan linda -Dijo el padre de Lia, yo estaba rodeadas por ellos, intentaba sonreír, queria parecer que estaba tranquila.
-¡Papá! Ema es linda. ¿Pero yo? -Lia comenzó a decirle a su padre.
-Eres mi hija. Claro que eres linda -Le dijo el señor con una sonrisa. Yo solo blanquee mis ojos y seguía buscando por todas con la mirada a Leandro. En ese momento por suerte llegó Leandro, venía acompañado de un hombre.
-¡Suegro! El señor smit -Comenzó a presentarlo ante los padres de Lia, yo intenté hablarle a Leandro, pero no pude.
-¡Felicitaciones a ambos! -Dijo aquel hombre de traje. Yo me giré y fui por una copa de vino, realmente me sentía demasiado incomoda para seguir ahí. En ese momento sentí que alguien chocó mi copa, cuando me giro era Leandro con una gran sonrisa.
-¡Hola hermosa! Bebe conmigo… -Me dijo, y se puso de mi lado. Dimos un sorbo a la copa de vino, y comenzamos a mirar el panorama.
-¿Son todos tus amigos? -Le pregunté algo curiosa.
-Mi única amiga está a mi izquierda -Me miro a los ojos y me dio una sonrisa, de esas que solo él sabe darme. No podía negar que ahora cuando la veo siento que las piernas me comienzan a temblar.
-Son todos amigos de su papá -Después de unos segundos de silencio, por fin habló -Te los presentaré -Me dijo y comenzó a señalarlos. Comenzó por un tipo que estaba rodeado de mujeres -Es uno de los mejores estudiantes de Cambridge, tiene tres doctorados y dos maestrías -Me dijo.
-Por eso se ve tan sofisticado -Me acerqué un poco a él, para susurrarle.
-No seas tan mala -Me dijo, Leandro sabia que lo había dicho de forma sarcástica, pues el tipo tenia gafas y no era para nada atractivo.
-Ese no es apuesto, pero es rico -Me señaló a un señor como de 60 años -Tiene un salario anual como de tres millones de libras-Yo solo me reí y blanqueé mis ojos -No es posible que todos sean tan apuestos como yo -Me dijo poniéndose enfrente mío.
-¡Oh! Ese es mi psiquiatra -Otra vez tomó el lugar que tenia y me señaló a un hombre que se acercaba a un grupo de personas. No podía negar era algo guapo, pero no de mi gusto.
-¡Basta! ¿Es un programa de citas? -Le dije. Él se me fue acercando peligrosamente y me miró a los ojos.
-¿Estas viendo a alguien? -Me preguntó, como si me estuviera juzgando. Yo solo le quité la mirada ¡Tonto! Pensé -De acuerdo -Leandro tambien se giro -¡Imposible! Es difícil encontrar una pareja para una mujer como tú, debes apurarte mientras eres joven -Yo solo contaba mentalmente para calmarme y no golpearlo mientras lo escuchaba -Encontrar a alguien confiable -Termino por decir, y yo comencé a reír de manera irónica, lo miré para decirle.
-Agradezco sinceramente tú preocupación -Choqué nuestras copas -¿Envejecer? -Me comencé a tocar la cara y mirarme el cuerpo -Creo que estoy en buena forma- Le seguía diciendo. Me puse recta mi comencé a caminar, dejándolo ahí.
Después de unas cuantas horas soportando esa reunión, por fin se había hecho de noche, así que le pedí a Leandro que me llevara al hotel, después de un rato en el auto llegamos al lugar.
-Estuvimos tan preocupados preparando la boda… discutiendo sobre a quien invitar… que casi la cancelamos -Mientras que caminábamos por el lobby Leandro me contaba sobre sus cosas -Ema, gracias por venir – Me dijo cuando nos detuvimos frente al elevador.
-Somos buenos amigos. Claro que debo estar aquí -Le di una sonrisa y un suave golpe en su hombro.
-Dime si necesitas algo de Londres ¡Debo irme! -Me dijo mientras me daba un corto beso en la frente.
-¡Ey, Leandro! -Le grité -Vamos a tomar algo – Le dije cuando se giró a verme.
-Otro día… Lia me espera -Me dijo con una sonrisa -Sabes lo ocupado que estamos… te veo mañana en la pastelería -Me batió su mano y comenzó a caminar, dejándome ahí, con el corazón arrugado, en el fondo sabia que lo estaba perdiendo y eso comenzaba a afectarme, tenía que apurarme rápido a idear un plan para recuperarlo.
Llegué a mi habitación, me quité la ropa, caminé hacia el baño, tomé una larga ducha de agua caliente y luego de un rato salí, me puse ropa cómoda para dormir y me tiré en la cama, daba vueltas y vueltas, pero no lograba conciliar el sueño, Leandro no salía de mi cabeza, en ese momento no pude más, así que decidí sentarme en uno de los muebles que había en la habitación, con un trago en la mano se me vino un recuerdo a mi cabeza.
FLASK BACK
-Este sitio es hermoso -Le dije a Leandro, estaba lloviendo. Mientras caminábamos por el lugar, pisé una fuente y comenzó a salir agua, así que me asusté mucho y Leandro comenzó a reír, a lo que yo tambien. Jugábamos con aquella fuente, reíamos de felicidad.
-¡Alto! ¡Alto!
-No seas cobarde Leandro…
-¡Oye! Ya casi tenemos 30… un antiguo dicho dice: ¨Empieza tú familia antes que tú carrera ¿Qué te parece?
-Suena bien… Lea… ¿Sales con alguien? -Yo seguía mirando todo el lugar asombrada, mientras Leandro me decía todas esas cosas, por un momento me detuve a mirar, él seguía ahí, sin poder decirme más nada, yo comencé a acercarme lentamente, no estaba entendiendo muy bien a que queria llegar diciéndome eso. Después de pensarlo y rato, y ver como miraba, logré entender la situación y le hice seña para confirmar si hablaba de mí. Él me asintió con su cabeza, así que seguí acercándome mas y más, él no se movía del lugar en donde estaba, cuando estuve mas cercar lo abrace y le dije -Somos mejores amigos. Crecimos juntos, seria incestuoso -Leandro no decía nada, solo bajaba su cabeza.
FIN FLASK BACK
¡Estúpida! Se te había declarado y yo por miedo a perder la amistad lo rechacé. Le di un último sorbo a mi trago y me tiré en el mueble, me maldije, ¡Tonta! Por mis estúpidos miedos deje ir al hombre que me gusta y ahora estoy aquí, intentando recuperarlo.