Llegamos a un apartamento, el lugar no se veía tan lujoso, pero era acogedor, yo seguía en el hombro de este hombre. Abrió la puerta y entramos al lugar. -¿Puedes bajarme ahora? – Le dije. -¿Prometes que no te meterás en problemas? – Me dijo él con una sonrisa. -¡Lo prometo! – Levanté mis manos en señal de rendición. Poco a poco me fue colocando en el piso - ¿Qué bonito lugar? – Le dije mirando para todos lados - ¿Tienes algo de tomar? – Le dije. -¿Quieres seguir tomando? – Me preguntó confundido. -Si. No es una buena noche y quiero ahogar mis penas en el licor – Tomé asiento en un sofá que estaba en medio de aquella sala. Vi como se acercó a un minibar que tenia y sacó una botella de vino, tomó dos copas y se acercó a donde yo me encontraba. -¿Sueles ponerte así cada vez que b

