El combate era muy llamativo, la velocidad y persistencia con la que el demonio atacaba a Grayfurd estaba generando mucho daño no solo al enemigo si no a todo el escenario. Las nubes volaban en pedazos una tras otra y el suelo se quebraba poco a poco debido a la fuerza y persistencia de los ataques. El guardián solo de dedicaba a esquivar los golpes y cuando lo veía oportuno contrarrestába los ataques. Pero las múltiples manos y armas se ponían en su camino al estar perfectamente coordinadas, su enemigo sabía usar todas sus habilidades correctamente en ataque y defensa. El enfrentamiento estaba en una etapa de estancamiento por decirlo de algún modo. Ambos se atacan y se defendían chocando sus armas pero no se hacían ningún daño, el tiempo seguía avanzando y este era malo para ambos pues

