Una fría noche de noviembre, justo antes de Acción de Gracias, Estella le lanzó sus dudas a la cara, dejándolo estupefacto e incapaz de responder. Luego de eso, ella resopló furiosa, se subió al automóvil y no la vio más. La realidad fue un golpe directo a la cara que rompió algo dentro de él; sin embargo, si era sincero, no tenía cómo refutar cada una de las cosas que le dijo. Una semana pasó sin que volviesen a encontrarse; aunque frecuentaban los mismos lugares debido a la costumbre, lo cierto era que ambos los estaban evitando. Denzel se sentía acorralado y Estella parecía haber avanzado hacia otro paso en el proceso de la pérdida. El sonido del móvil sacó a Estella de su concentración. Verificó la data enviada por uno de los laboratorios; su mente había viajado a la noche en que d

