…solo soy un lugar seguro… …No has dicho ni una sola vez que amas a Estella… …no la persona que amas… Denzel quedó paralizado y sin voz ante esa afirmación. Por lo que pareció una eternidad, se sintió desnudo y expuesto, como si un secreto oscuro hubiese salido a la luz. Lo peor de todo fue la resignación en la voz de Estella, como si el hecho fuese tan rotundo e innegable que no valía la pena molestarse por ello. El silencio los envolvió, como siempre ocurre en esa clase de situaciones; sus propias emociones sirvieron de cortina para cortar todo ruido de fondo. Solo quedaban ellos dos, sus emociones bullendo en el interior de cada uno y las palabras que faltaban por decir. Él quería negarlo. Sin embargo, la triste verdad era que en ningún momento, durante los cinco años que llevaba d

