ISABELLA
Al día siguiente, el brillaba sobre la ciudad de Roma, pero dentro de la mansión De Luca, el ambiente estaba impregnado de tensión. Mientras caminaba por los pasillos, mi mente estaba inmersa en los planes que había trazado con Alessio. Sabía que enfrentar a mi familia y desafiar las expectativas de la mafia no sería tarea fácil, pero estaba determinada a tomar las riendas de mi propia vida
“No puedo vivir una vida que no elija”, susurre para mí mientras avanzaba con determinación.
Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando me encontré con mi hermano mayor, Luca. Su mirada era una mezcla de curiosidad y preocupación, y podía sentir que ya sabía más de lo que yo estaba dispuesta a admitir.
Isabella, ¿pasa algo? Preguntó, su tono lleno de genuina preocupación.
No es nada, Luca. Solo estoy pensando en lagunas cosas, respondí evasivamente, tratando de ocultar mis pensamientos.
No me engañas. Te conozco demasiado bien, insistió con su voz suave pero firme. ¿Tiene algo que ver con Alessio?
Mis ojos se encontraron con los suyos, y me di cuenta de que no podía ocultar la verdad de mi hermano. No se de qué estás hablando, murmuré, sintiendo que estaba atrapada en una encrucijada.
Lucas suspiró, como si entendiera la complejidad de la situación. Isabella, sé que te has estado viendo con él. No es seguro involucrarse con alguien como él.
Mis defensas se elevaron, y hablé con más determinación. Alessio es diferente, Luca. No es como los demás.
Luca frunció el ceño, evidentemente preocupado. Isabella, no puedo permitir que pongas en riesgo a nuestra familia. Nuestro apellido lleva décadas de honor y poder. No podemos socavar eso.
La frustración me invadió mientras me enfrentaba a la constante lucha entre mis deseos y las expectativas de la familia. ¿Y qué hay de mí, Luca? ¿Mi felicidad no importa?
Claro que importa, pero hay más en juego aquí, respondió con una mezcla de tristeza y determinación. Nuestro compromiso con los Caruso es esencial para mantener la paz bajo en el mundo.
Mi voz temblaba mientras luchaba por hacerme entender. No puedo sacrificar mi vida por un compromiso que no elegí.
Isabela… comenzó a decir, pero me di la vuelta y me alejé. No podía seguir en esa conversación. No podía seguir viviendo una vida que no era mía.
A medida que me alejaba, sentí la mirada de Luca sobre mí, una mirada llena de preocupación y también de una comprensión en parte. Sabía que mi hermano comprendía mi lucha interna, pero también sabía que las consecuencias de desafiar a la mafia podrían ser catastróficas.
Mientras tanto, en un rincón oscuro de la mansión, viviana, la prima de Marco, observaba la conversación entre Luca e Isabella con ojos afilados y una rabia oculta en su corazón. No le gustaba la cercanía que estaba formando Isabella con Alessio. Viviana era una mujer astuta y ambiciosa, siempre dispuesta a hacer lo que fuera necesario para asegurar su posición en la familia.
Parece que las cosas están empezando a complicarse, murmuró para sí misma, sus labios curvándose en una sonrisa siniestra.
La intriga y las tensiones continuaban aumentando en los pasillos de la mansión De Luca.
ALESSIO
Al día siguiente día me encontraba en la mansión de los De Luca, la atmosfera estaba impregnada de tensión palpable, como una tormenta que se avecinaba. Los pasillos parecían estrecharse, sus muros se cerraban alrededor de mí mientras observaba la marcha incesante de mi decisión en acción. Sabía que enfrentar a la familia De Luca y a la implacable influencia de la mafia italiana no sería tarea fácil, pero el rumbo que habíamos tomado con Isabella estaba fijado y estaba decidido a seguirlo.
Vi a Isabella caminar por los pasillos, su figura enmarcaba por la luz que se filtraba a través de las ventanas. Sus pasos eran decididos, cada uno parecía resonar con la determinación que ardía en su interior. A pesar de su apariencia serena, sabía que su mente estaba en constante movimiento, sospesando los planes que habíamos trazado juntos.
Isabella: No puedo vivir una vida que no elija.
Sus palabras de la noche anterior reverberaban en mi mente. Eran un recordatorio de su valentía y de la carga que llevaba sobre sus hombros. Había optado por enfrentarse a su propia familia y a la estructura de la mafia en busca de libertad y autenticidad.
Mientras caminaba, Isabella se encontró con su hermano mayor, Luca. Observé la interacción desde la distancia, consciente de que la conversación sería crucial para el rumbo de los acontecimientos. La preocupación y la curiosidad se reflejaban en el rostro de Luca, mientras observaba a su hermana.
Isabella: No puedo seguir viviendo una vida que no es mía
Sus palabras finales resonaron en el aire, dejando a Luca con una mezcla de tristeza y firmeza en sus ojos. Sabía que Isabella estaba dispuesta a enfrentar cualquier consecuencia por seguir su propio camino, pero también conocía la amenaza inminente que representaba para su familia y el mundo de la mafia en el que habían crecido.
En ese momento, nuestras miradas se cruzaron en un entendimiento silencioso. Sabíamos que el camino que habíamos elegido era espinoso, lleno de desafíos y peligros. Sin embargo, estábamos decididos a enfrentar lo que viniera juntos. Desde las sombras observé cómo Viviana, la astuta prima de Marco, también prestaba atención a la conversación, sus ojos ardían con una mezcla de envidia y desprecio.
Mientras las tensiones aumentaban en los pasillos de la mansión De Luca, me mantuve firme en mi resolución. Sabía que enfrentaríamos la ira de una familia arraigada en las tradiciones de la mafia italiana. Pero no importa lo que viniera, tenía claro que no dejaría sola a Isabella en esta lucha.
Alessio: No importa lo que venga, Isabella. Estaré contigo en cada paso del camino.