En sus labios se encontraba una sonrisa avergonzada por su arrebato, el mestizo giro la cabeza a la derecha para observarla con una mirada arrepentida, sin embargo, al momento de observar las mejillas de Ortswam empezando a teñirse de rojo por su apodo, una inmensa sensación de calidez lo invadió causando que una sonrisa amorosa apareciera en su rostro. - ¿Flor divina? - ¿Por qué no me sorprende que conozcas un poco de griego? – El albino cuestionó para si mismo, mientras sujetaba la mano izquierda contraria con una profunda delicadeza y posteriormente, acerco el dorso de su mano hasta sus labios. – Si, eso eres para mí. – El albino afirmo con una seguridad aplastante mientras dejaba un casto beso sobre la palma de su mano, sin dejar de mirarla fijamente. Entre ambos se instauro una at

