La familia Schneider comenzó a seguir a la Dama de compañía de la Emperatriz hasta la sala del trono del Palacio Imperial, la puerta oscura estaba abierta de par en par, permitiendo que invitados pudieran distinguir con rapidez a las parejas Imperiales en medio de la multitud de personas de origen nobles, no obstante, antes de entrar el Duque Scheneider dirigió una mirada de advertencia a sus hijos para posteriormente sujetar la mano de su esposa. - ¡El Gran Duque de Scheinder, junto a la Duquesa de Scheinder! – La voz del sirviente resonó por todo el lugar llamando la atención de todos los presentes. La pareja era capaz de sentir las miradas de intriga sobre su persona, sin embargo, ninguno de los dos se dejaron intimidar. Eiden Scheneider sujeto con firmeza la mano de aquella mujer que

