¡no!,grito isabel al ver a irene en las ruinas, en lo poco que quedaba de su hogar el que también alguna vez fue de isabel, ella se hacerca para abrazarla, —¡lo siento mucho!, perdón por no decir que te amaba,—le dije mientras se desangra en mis brazos, ella se iba poco a poco y no podía hacer nada para evitarlo, y eso me desgarraba el alma, —¿eres tu?, te ves diferente,—me dijo con una sonrisa, —lamento haberte dejado sola con todo, siempre me sentí culpable por haberte abandonado, cuando dijeron que moriste mi mundo se cayo por completo, te amo demasiado,—me dijo mientras caen las lágrimas por su rostro, —¡ya no hables!, no tienes que disculparte nada de esto es tu culpa, yo te perdono, fuiste lo mejor que pudo haberme pasado en la vida, sin ti no hubiera podido,—le dije y la bese,

