Brianna Briana, tenía ojeras. No había dormido del todo bien. Ser mamá de una ternera, con llevaba más trabajo, del que ella había planeado en ese instante. Bostezo, y se estiró con bastante pereza. Había sido la noche difícil, la ternera, la había llamado inumerables veces. Incluso Esteban, se había levantado en alguna ocasión para atenderla. No sabía que tener un pequeño bebé con llevaba tanto trabajo. A pesar de eso, de todo el esfuerzo se sentía feliz. Era , si una parte de ella, tuviera un motivo por el cual seguir adelante, y ahora se llamaba Camila. Cuándo llegó la cocina, encontró con un Esteban igual de cansado que ella. Él le había servido el desayuno, , cada día. No pudo evitar suspirar por aquel hombre. Aún tenía sus sentimientos un poco descontrolado, y encima sabía que se

