Nikolas conducía por las calles de Londres camino a la casa provisional de sus padres, mientras la lluvia habitual de la ciudad, golpeaba contra el parabrisas del auto. Sus pensamientos estaban revueltos y eso le molestaba, pues había sido un verdadero tonto al confirmar en Ivanna, quien lo enredó en una maraña de mentiras de la cual tiene que salir. Se siente tan frustrado e importante que lo único que desea es no volver a ver en su vida a la rubia, pues su embrollo le ha causado mucho daño a su relación con Amelia. ¡Oh, Dios mío! Se gritaba mentalmente, su amada lo odiaba y con justa razón, le dolía el corazón y no puede borrar de su mente los ojos de decepción de la pelinegra. Necesitaba encontrarla cuánto antes, la ansiedad y la soledad no le estaban ayudando, Nikolas había escucha

