Capitulo Seis

2028 Words
Camino con pasos firmes por los pasillos de las instalaciones de la fábrica de los Katunaric, estoy escoltada por el equipo que designo la Duquesa para mí, pase la noche en vela analizando y escribiendo nuevas estrategias para plantear ante la junta que sostendré con el presidente de la compañía. El contrato que me entrego la Duquesa tiene ciertos errores, el incidente que me ocurrió ayer con el señor Katunaric, no es muy favorable tomando en cuenta que, tendremos negocios muy importantes que establecer, él debe tener una buena impresión, solo espero no echarlo a perder. La abogada es quien decide presentarnos, cuando llegamos frente al escritorio de la que parece ser la recepcionista o la asistente personal. – Buen día señorita, venimos en nombre de la Duquesa de Fife, somos los representantes para exponer el contrato – habla claro la abogada. – Bienvenidos, los señores Katunaric los esperan en la sala de juntas – responde amable la joven carismática, mientras nos guía por unos de los pasillos. La estructura física de la fábrica es impresionante, tiene aspecto rustico y colores oscuros, tanto la fachada como el interior, posee ese aura imponente, el edificio tiene más de diez pisos en total, según nos contó la abogada cada piso está dividido en diferentes departamentos, bien distribuidos, los enormes ventanales de cristal dejan que la luz natural ilumine todo el lugar. Seguimos a la joven que nos dirige hasta una enorme puerta de cristal color n***o, ella toca la puerta para avisar de nuestra llegada, con mis puños aprieto el lazo de mi bolso, siento los latidos de mi corazón acelerarse, respiro profundo, mientras intento disimular que no estoy muerta de los nervios, es la primera vez que negociaré, la Duquesa a depositado toda su confianza en mí, no puedo defraudarla, y no solo ella, sino a mí misma, sé que soy mucho más de lo que creo, pero no sé qué tanto de eso es cierto. – Adelante – se escucha una voz masculina, la joven abre la puerta, arrastro mis pies detrás de la joven, hasta entrar por completo al lugar, mis ojos escanean el lugar, unas personas que se encontraban dentro se ponen de pie, haciendo un acto de reverencia. – Bienvenida señorita Wilson – dice Nikolas mientras se acerca a mi extendiendo su mano, lo miro con algo de nerviosismo, Nikolas en un hombre alto, de facciones fuertes, sus impresionantes ojos azules, están fijos en los míos, es una alta estatura y cabellera negra, le extiendo mi mano para corresponder su saludo, y no puedo explicar lo que experimento al sentir el calor de su tacto sobre mi palma, coloca suavemente su otra mano sobre la mía – espero que se encuentre bien. – Gracias por la Bienvenida señor Katunaric – le digo con una tímida sonrisa en mis labios. – Saben, desde la primera vez que mi esposa me llamo así, le pedí que no lo hiciera, ya que el señor Katunaric, es mi padre – habla una voz masculina, que hace que retire con delicadeza mi mano de dentro de las de Nikolas. Llevo mi vista hasta la persona que hablo y me sorprendo un poco, es un señor muy parecido a Nikolas, por excepción de sus ojos negros y su cabellera con varias canas a la vista. – Cariño, compórtate, acaso no ves que estamos frente a la realeza – habla una señora de cabello castaño con algunas canas, pero que su peculiar mirada resalta el azul igual a los ojos de Nikolas – disculpe los modales de mi esposo señorita Wilson, es un privilegio para nosotros, tenerlos aquí – sonrío, la mujer se acerca a saludar – soy Miranda Carrey de Katunaric – se presenta amable, mientras recibo el cálido abrazo que me brinda. – Es un placer señora Katunaric – le digo sincera. – Lamento incomodarla señorita Wilson – habla el señor – soy Demian Katunaric, – Su anterior comentario no provoco en mi ningún tipo de incomodidad señor Katunaric, no tiene por qué lamentarlo – le digo amable, mientras le brindo la mejor de las sonrisas. – Soy Nikole Katunaric y este es mi hijo Daniel – dice una joven mujer, quien está de pie junto a un pequeño idéntico a Nikolas. – El placer es mío – indico, mientras recibo un abrazo igual de cálido que el de la señora Katunaric. – Soy Marcos Tonson, abogado de la familia Katunaric – dice un hombre joven y alto. – Mucho gusto – le digo y presento a mi equipo, el señor Katunaric hijo, nos invita a tomar asiento en nuestros respectivos lugares, para llevar a cabo la presentación del contrato. – ¿Eres una princesa? – me pregunta el niño de al parecer ocho o nueve años de edad, todos en la sala ríen ante la pregunta, me inclino hasta él y acaricio su cabello. – De título no, solo soy una señorita – le digo y el frunce el ceño como si no entendiera, pero no le doy más explicaciones, y tomo asiento al lado izquierdo de Nikolas Katunaric. La presentación del contrato inicia, con la abogada que manifiesta los puntos relevantes que resaltan la importancia que tiene para la ciudad de Fife, que la compañía Katunaric, establezca instalaciones en todo el estado, se cuan beneficioso puede llegar a ser y sé también que es algo que necesitamos, pero siento que no esta del todo completo ya que la responsabilidad de todo el proyecto recae sobre los Katunaric y eso no es justo, al menos eso es lo que pienso. Por eso durante toda la noche en mi libreta de apunte, escribe los puntos que entiendo pueden beneficiar a ambos, en partes iguales, mientras la abogada expone el contrato, noto que Nikolas, frunce el ceño y hace anotaciones en su libreta, coloca un puño sobre la mesa, y estira su cuerpo en el sillón, repentinamente siento un miedo inexplicable, en su rostro aunque algo inexpresivo puedo percibir, que no le convence mucho lo que la abogada plantea, doy un recorrido por todos los de la mesa, y veo en sus rostro la misma expresión. Me cruzo miradas con Nikolas, y ciento que puedo ver tras sus ojos, tiene dudas, así como anoche cuando me dejo en la habitación del hotel y no opinaba nada, sobre el comportamiento de mis sirvientes. Al cabo de al redor de treinta minutos o más, la abogada a culminado con su lectura y explicación sin ser interrumpida, ha llegado el momento de las preguntas, el abogado de los Katunaric es el primero en preguntar. – ¿Cómo planean establecer lazos con una compañía que fabrica cristales, si su ciudad cuenta con empresarios de este tipo, acaso eso no generaría odio y contienda entre los habitantes? – De los habitantes no se preocupe, el consejo…… dice la abogada, pero Nikolas levanta la mano para que no continúe hablando. – Señorita Wilson, me gustaría que respondiera a la pregunta, y disculpe la interrupción abogada, no dudo de sus habilidades, pero me gustaría escuchar que tiene para decir la señorita Wilson – dice Nikolas decidido y convencido de sus palabras, haciendo que recuerde a ese maestro que despertó en mi la autonomía, pero que mi madre y el consejo hicieron que se marchara de la universidad. Este es el momento de intervenir, no puedo permitir que este contrato se me escape de las manos, estudie durante cinco años y espere pacientemente este momento. Todos en la sala se quedan en silencio, esperando que responda, tomo el valor y saco de mi bolso la libreta, dejo escapar por la boca el aire que retenía en mi pulmones, me pongo de pie aun con las rodillas temblorosas, ninguna de las exposiciones de la universidad fueron tan complicadas como esto. – Señores Katunaric, me disculpo por el atropello anteriormente expuesto por nuestra abogada, al analizar detenidamente este contrato, nos damos cuenta que no está pensado en satisfacer las necesidades de todos y eso no puede ser posible, por tal motivo, me tome el atrevimiento de reescribir un nuevo acuerdo que deseo exponerles si me es posible – todos se quedan en silencio, así que decido continuar con mi discurso – la ciudad de Fife cuenta con fabricantes capaces, cuyas fabrican tienen más de cien años de antigüedad, sus cristales poseen los mismos diseños desde esa época, hasta la actualidad – me paseo despacio pos la sal de juntas, atrayendo la mirada de todos los presentes – Las fabricas Katunaric a lo largo de los años han evolucionado en todos los aspectos y eso les ha permitido expandirse alrededor de todo el mundo, como representante del consejo de la realiza de Fife, propongo, una conversación amistosa con nuestros productores locales, que esta compañía pueda motivar en esos productores a utilizar la tecnología como medio para la producción, pero que las fabricas Katunaric pueda apreciar la hermosura de la creación con métodos antiguos – busco en mi bolso, el cáliz echo por los productores locales de Fife – lo que nuestros productores buscan es aprender la tecnología, para poder producir más bellezas igual a esta – coloco el cáliz en el centro de la mesa circular y todos lo aprecian – esto que expongo es para nuestro pueblo, no para beneficios personales del consejo, mi único interés es que no se pierdas las viejas costumbres, pero que de forma moderada se implemente la tecnología, y así facilitarles la vida a nuestros empresarios – concluyo mi discurso viendo los ojos azules de Nikolas. El silencio es sepulcral y hace que dude de haberme tomado el atrevimiento de hablar sin consultar a nadie al respecto. – ¿Me permite sus apuntes? – pide Nikolas y le extiendo mii libreta. – Claro – digo. – Este no es un documento formal, por lo tanto no tiene validez – habla Nikolas poniéndose de pie – por lo que veo la tinta esta fresca, así que asumo que nadie a excepción de usted, sabe sobre esta propuesta – habla con algo de dureza – señorita Wilson, necesito que entienda que este es un negocio muy serio, todos nos reunimos a escuchar su propuestas, pero resulta que luego de media hora de su abogada exponer, usted dice que no es factible y cambia las cosas, ¿cree que esto es un juego, que puedo decir y luego cambiar de parecer sin consultar a nadie? – mi pecho se siente pesado y mis ojos me pican. – Entiendo que no es la mejor manera de exponer, pero esta es una reunión de propuestas – me defiendo débilmente. Él se coloca frente a mí y sus ojos no abandonan los míos, es como si quisiera ver a través de ellos, como si quisiera atravesar mi mirada y conocer mis pensamientos. – Sus productores son muy buenos, pero no entiendo ni confío en ninguna de sus propuestas – me dice y mis ojos se humedecen. – Entiendo señor Katunaric, pero si me da la oportunidad de exponer esto ante el consejo, sé que ellos aceptaran – miento un poco en mis palabras, obviamente no sé si el consejo estaría dispuesto a aceptar algo así. – Me temo que no – dice destruyendo inconscientemente todo en mí, el deseo de sentirme útil se esfuma, la única oportunidad de hacer algo bien la echo a perder, la Duquesa no volverá a confiar en mi No soy buena para llevar a cabo un simple contrato, no solo provoque que la abogada y el consejo quedaran mal frente a una prestigiosa compañía, sino que también altere el contrato, contra atacando lo que ellos habían estipulado. Cierro los ojos y las lágrimas que contenía en las cuencas de mis ojos, se derraman – lamento haber hecho que perdieran su tiempo, gracias por escuchar – le digo con la barbilla en alto, miro a mi equipo que me mira con cara de tragedia – es hora de irnos, gracias nuevamente señores Katunaric – les digo, para no humillarme aún más, luzco patética, inmadura e infantil, creí que podría engañar a unas personas que llevan toda su vida haciendo negocios con toda clase de personas, cuan equivocada estaba.
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