Elsa había hecho un buen trabajo express para decorar y dejar habitable la nueva oficina de trabajo para Amelia, tenía cuadros pequeños abstractos que colgaban de las paredes, un par de macetas con plantas naturales no podía faltar, los cuales tenían petunias, orquídeas y lirios para ambientar, los colores grises y terracota dominaban ante el escritorio de cristal, el sillón de cuero blanco y el sofá en forma de (L) marrón claro. Claramente Miranda le había dado el visto bueno al espacio, lo cual complació sobre manera a la pelinegra, quien a pesar de estar de bajo ánimo, manifestaba u a radiante sonrisa que cautiva a todo el que la mire. El viaje improvisado hacia Londres se llevaría a cabo en las primeras horas de la mañana, una mucama le preparó una maleta pequeña con ropa, accesorios

