La mecedora se movía debido al impulso del cuerpo de Amelia, quien a la vez tarareaba una canción de cuna, mientras acariciaba su vientre un poco más su vientre abultado. Los últimos rayos del sol se vislumbran desde el horizonte, Amelia sonreía al sentir los ligeros movimientos de su bebé, causándole internamente una sensación de paz y bienestar, definitivamente era la sensación más gratificante del mundo, pensaba Amelia, el bebé apenas tenía dieciséis semanas, pero ella podía sentir los suaves movimientos de sus extremidades, incluso a Nikolas le encantaba tocar el vientre de su amada, para poder sentir a su bebé, pues era la primera vez que experimentaba la llegada de un bebé, ya que cuando Nicole, la hermana menor de Nikolas, estaba embarazada, vivía con su difunto esposo en otra ciu

