Amelia Doy vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, abro los ojos y enciendo la lámpara que se encuentra sobre la mesita de noche, el reloj marca las una y veinte y dos de la madrugada. La preocupación embarga mis pensamientos, pues Nikolas se marchó muy temprano a la fábrica y aún no ha vuelto. Estuvimos hablando por teléfono en la tarde, él me dijo que se demoraría unas horas en volver, pero ya han pasado más de siete horas y él aún no llega. Me pase la tarde con Alia, Liliana, Anika y Nuria, fue un momento muy importante para mí, ya que a pesar de mí asombro, conocí a la madre de Alia. La presencia humilde y bondadosa de la madre de Alia, calmo mis nervios, es una mujer muy hermosa y comprensiva. Saco los pies de bajo de las sábanas, me coloco las pantuflas y cubro mí cuer

