Capítulo 4

1697 Words
La noche en casa: _ ¡¿Cristina, quién era ese gato que te acompañó hoy?! _ pregunta Luciana con curiosidad. _ No es nadie importante, en el sentido de que sé que está pensando, es solo el editor en jefe del lugar donde publicaré mis libros, y además no estaba conmigo, estaba con Luna, ni siquiera sabe de mi existencia, solo tiene ojos para la escritora que crees que soy. _ dice Cristina riéndose amargamente. _ ¿Por qué? _ Porque solamente, eres fan de Luna, yo no soy nada. _ Deja de hacer la tonta, claro que lo es, son tus palabras escritas, por más que quieras esconderte detrás de una fantasía, si realmente te gustas en un momento o otro, descubrirás quién eres. ¿No te preocupes por eso? _ Claro que no me preocupo, porque solo lo veré en la editorial, pronto ni se acordará de la existencia de Luna, y me cambiará por una escritora más joven, los hombres son así, y otra No dejaré que se entere de quien soy, no quiero enamorarme, y pronto perder, porque no le gusto, le gusta Luna, un espejismo, alguien que no existe. _ A quien no le gustarías, tu sensibilidad e inteligencia harían que cualquier hombre cayera a tus pies. _Como el padre de Jean, que me usó y después, cuando se enteró de que estaba esperando un bebé, me despreció y me tiró como basura, el tipo de persona que realmente nunca quiso conocerme, que tenía palabras hermosas hasta que consiguió lo que el quería y se cansó de mí? _ Cristina, él es una excepción _ Estoy cansada, no creo en el amor, no solo el padre de Jean, sino todos los hombres que conozco son así, vi a muchas amigas entrar en depresión e incluso suicidarse, por culpa de un hombre, el padre de Jean se llevó mi pureza, pero cuando supo que estaba embarazada me pidió que abortara, pero al ver que no lo haría, corrió por el barco que no era mi primero, que me acostaba con cualquiera, que cualquiera podía ser el padre del niño que yo llevaba en mi vientre, fue tanta la humillación que pedí para desembarcar, recuerdas eso bien, me usaste y me dolió mucho, ya no correré el riesgo de ser lastimado, y en cuanto a los hombres no hay excepciones, todos son iguales. _ Si no crees, ¿para qué escribir sobre el amor? _ Porque, escribo, como me gustaría que fuera el amor. Puro y verdadero, algo hermoso, algo así como encontrar el alma gemela, pero esto es pura utopía. _ Cristina dice las últimas palabras amargamente y con un suspiro de decepción. _ Está bien, ve a descansar, ya tenías mucho para hoy, déjame hacer la copia de tu libro para uno, pendrive y sacarlo del aire para ti. _ ¿Estás seguro? _Sí, ve a descansar. _De acuerdo entonces Cristina se va a dormir, mientras su amiga copia el archivo en su computadora y lo transfiere a una memoria USB. Al día siguiente por la noche, Cristina se fue a trabajar, mientras Luciana cuidaba a Jean. Cristina estaba trabajando en sus mesas, cuando llegó un grupo de amigos, entre ellos estaba Adam, cuando Cristina lo vio, el corazón de Cristina se aceleró, se sentaron en una de las mesas de las que ella era responsable: _ Buenas noches, señores, mi nombre es Cristina, seré la camarera, de ustedes esta noche, bienvenidos, aquí está el menú. _ ¡Buenas noches! Señorita, tráiganos un vino tinto de la casa, para beber mientras elegimos nuestros platos. ̲ dice un chico pelirrojo, con hermosos ojos verdes, muy guapo, y elegante. _ Como desees. _ Contesta Cristina cortésmente. Cristina regresa unos minutos después, y sirve el vino a todos en la mesa, mientras sus amigas charlaban: _ Adam, ¿qué tienes esa escritora que te ha dejado tan fascinado? _ pregunta el pelirrojo riéndose de su amigo. _ ¿Incluso le presentó uno de sus libros a los directores de la editora y lo hizo publicar, sin siquiera conocerla, era ese un plan, solo para conocer a su diva? _ pregunta, el otro chico, de cabello oscuro, piel clara, ojos marrones, vestía una camisa beige entreabierta en el pecho, y vestía un pantalón un poco más oscuro que la camisa, y un zapato de vestir del mismo tono, y eso no estaba lejos detrás en belleza los con amigos. _ No entiendes, me identifico con sus libros, veo que es una persona sensible, sincera, inteligente, y pone el alma en lo que escribe, y cuando la conocí vi que tiene el alma pura, en además de tener una belleza inigualable, ninguna mujer se pone de pie con ella, y tienen un perfume que no se me quita de la cabeza, ahora hasta la huelo, pero he mirado a mi alrededor y no la veo, me vuelvo loco... En ese momento, Cristina nota que había usado su perfume favorito, incluso como Luna, y ahora, corría el riesgo de ser identificada, pero no, él ya había mirado a su alrededor y no se había dado cuenta de que el perfume provenía de ella, tendría que al servilo mantenerse lo más alejado posible, cuando estaba a punto de servirlo, la pelirroja también había notado el perfume, era una ligera fragancia de vainilla: _ Señorita, ¿qué perfume está usando? _ pregunta la pelirroja _ ¿¡Yo!?… ¡No como mesero no puedo usar perfume! _ dice Cristina intentando jugar a un malentendido. Tenía mucha razón, pero ese perfume, lo usaba desde hace tanto tiempo, que su ropa aun sin ponérselo se le impregnaba, su piel ya traía ese olor, pero no era nada que perjudicara su trabajo, porque olía a vainilla. _ Estoy segura, este perfume viene de ti _ insistió la pelirroja _ Es el aroma de un perfume que utilicé anoche en una fiesta, me lo prestó una amiga, es una fragancia difícil de quitar de la piel. _ tuvo que decir, tratando de evitar prolongar la conversación. _ ¿De casualidad el nombre de tu amiga es Luna? — preguntó instintivamente Adam. ¿Y ahora? ¿Cómo iba a salir de este lío? Podría decir que era amiga de Luna, después de todo, él nunca se enteraría de que eran la misma persona: _ Sí, ¿la conoces? —dice, tratando de ocultarlo. _ Sí, es nuestra escritora, ¿sabes dónde vive?_ dice tratando de obtener información. _ Lo siento señor, no puedo quedarme hablando mucho, ¿qué va a comer? _ Por favor, si sabes dónde vive, por favor dímelo, porque tengo muchas ganas de verla. _ Señor, estoy en mi horario de trabajo, solo puedo hablar de lo esencial, necesito que haga sus pedidos, por favor, porque tengo otras mesas que atender. Hacen sus pedidos, Cristina los pasa a buscar y los entrega enseguida. Mientras comen, Cristina nota que el amigo pelirrojo de Adam no le quita los ojos de encima, cuando va a cerrar la cuenta: _ Señorita a que hora sale? _ dice la pelirroja tomándola de la muñeca. _ ¿Por qué quieres saber?_ dice Cristina quitando las manos de su muñeca. _ Así que puedo esperarte, quién sabe si podemos divertirnos un poco. _ Lo siento, pero no me interesa, y además, tengo otro trabajo, y tendré que madrugar mañana. _ dice cortésmente Cristina. _ Entonces dame tu número de teléfono. _ Lo siento señor, pero no puedo, las reglas del restaurante. _ dice, tratando de encontrar una excusa, para no dar su número de teléfono, claro que si quisiera, podría pasar cuando fuera la hora de entregar la cuenta, como hicieron algunos de sus amigos, porque nadie se daría cuenta, pero ella no quería, él era guapo, pero no quería involucrarse con nadie. Los amigos pagan la cuenta y se van, solo que Adam queda esperando afuera. Cuando ella se va: _ Buenas noches, señorita Cristina. _ Buenas noches, señor… _ dice ella fingiendo no recordar su nombre. _ Solo llámame Adán. ¿Puedo llevarte a casa? Es muy tarde. Llevaba el disfraz de Luna en su bolso, ¿y ahora cómo iba a salir de él? _ No hace falta, vivo a unas cuadras de aquí. _ Entonces te acompaño a pie. _ Señor, no tienes que preocuparte, yo hago este camino a diario. _ Me gustaría saber de tu amiga, ahora ya no estás en horario laboral. _ Señor, si quiere saber de ella, pregúntele a ella, no a mí. Cristina le dio la espalda y se alejó. Adam encontró a esa chica interesante, y fiel a su amiga, era el tipo de fidelidad rara de ver en las mujeres, las mujeres difícilmente son fieles, especialmente entre ellas, al menos ese era el pensamiento que tenía, porque, un día, él era comprometido, y su prometida lo había traicionado, se enteró por la mejor amiga de ella, quien lo había insinuado anteriormente, y el día y la hora en que su prometida estaba en una cita en un motel con su amante, esta amiga lo llevó a, atraparla en el acto. Estaba devastado, pero siguió con su vida, incluso pensó que nunca más se enamoraría, pensó que nunca encontraría a alguien que tocara su corazón nuevamente, hasta que conoció a Luna, incluso pudo hablar con ella en la aplicación, y la veía como una buena persona, por eso hizo todo lo posible para que la editorial publicara uno de sus libros, porque cada vez que preguntaba sobre conocerla en persona, no obtenía respuesta, y la única forma que veía de conocerla era darle una oportunidad a ella, por lo general eran los escritores quienes iban tras la editorial, para publicar sus libros, pero él vio talento en esa dulce mujer, y en sus libros, así que en secreto puso dinero de su propio bolsillo para que la editorial la llamara, dijo que era de un inversor anónimo, que no quiso ser identificado, y que quería que la editorial la llamara y que él pagaría todo, aunque el libro fuera un fracaso, pero estaba segura de que no lo sería, y no se arrepentía de haberlo hecho.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD