Parte 5 – ¿Celos?

1445 Words
Seguí saludando y conversando con personas conocidas hasta llegar a nuestros lugares, por suerte en nuestra mesa había personas conocidas y agradable con las cuales abrí platica. Estaba entretenida hablando sobre nuestros proyectos cuando visualice a Dorian bailando muy juntito a una rubia que no paraba de manosearlo. En ese momento sentí que la sangre se me subía a la cabeza, apreté los puños queriendo correr hasta ellos y arrastrar a esa tipa por tocarlo. Pero, ¿qué es esto?, es que acaso estoy… ¿Celosa?… hay Dios, mío, esto no puede ser… Eda te estás perdiendo. — me reprendí a mí misma. Supongo que mi mirada sobre ellos fue demasiado penetrante, ya que él volteó a verme y sonrió al ver mi cara, él muy maldito me estaba provocando. Tome una copa de champán y me la tome de golpe. Ahh… lo mató. Estaba que sacaba chispas de lo enojada que estaba, mi mente se imaginaba las más diabólicas escenas en las que podía sacarle los ojos a la estúpida que lo manoseaba. Estaba sumergida en mis pensamientos asesinos hasta que una presencia masculina muy bien conocida por mí se acercó a saludarme. — Edaline Wilkins – volteé a verlo y sonreí. — Víctor Macheto, pero, ¿qué coincidencia verte en un evento como este? – me levante y lo abrace. Víctor fue uno de mis mejores clientes cuando inició su carrera como escritor, sus obras fueron y siguen siendo un éxito desde su primer lanzamiento. Y, además, también salí con él un tiempo, pero no fue nada serio, ya que nuestros trabajos no nos daban espacio para la convivencia. — Me da mucho gusto verte, cuéntame, ¿cómo has estado?, ¿qué ha sido de tu vida?, supe que te ibas a casar. — pregunte tomando asiento y él hizo lo mismo a mi lado. — Bueno, a mí también me da mucho gusto verte, estoy bien gracias por preguntar y en cuanto al matrimonio, pues se canceló porque mi prometida huyo con mi representante llevándose mucho de mi dinero. — respondió en orden mis preguntas. — Oh, es una pena cuando lo siento. — Tranquila, nivel superado y enterrado. — bromea divertido imitando mis palabras, reí. — después de lo ocurrido me enfoque en mí y mi carrera, he estado trabajando en nuevos proyectos… me aleje un tiempo de la escritura y ahora estoy montando mi propia empresa de diseño. — Guau, eso es fantástico… espero que tengas mucho éxito. — Te lo agradezco… a hora es tu turno, así que cuéntame, ¿cómo has estado?, tienes novio, esposo… alguien. — Nada ha cambiado en mi vida – me encojo de hombros. — sigo casada con mi trabajo porque es lo que me llena y me apasiona, sabes que el amor no se hizo para mí… creo que soy demasiado exigente, que los espanto a todos. — dije en broma y él niega divertido. — No digas eso, eres una mujer muy bella e inteligente, sé que hay muchos detrás de ti – toma mi mano y me mira a los ojos. — yo habría sido muy feliz si tan solo me hubieras dejado quererte. — no respondí. — ¿Estás sola? – cambio de tema al ver mi incomodidad. — No vine con mi asistente… pero pienso que se está divirtiendo más que yo. — ambos reímos. — En ese caso, ¿me concedes una pieza? – preguntó tendiéndome la mano, la acepté porque no tenía nada más que hacer, ya que mi tonto asistente estaba muy bien acompañado. Caminamos hasta la pista de baile, coloque una mano sobre su hombro y él sobre mi cintura y la libre la sujeto. Bailamos al menos dos piezas tranquilas entre pláticas y risas, la verdad me la estaba pasando bien, hasta que sentí una mirada matadora sobre mi espalda. Al girar volteé y me encontré con Dorian a punto de un colapso de… ¿Celos? Ja… para que vea lo que se siente… una cuchara de su propia medicina. — sonreí maliciosa y me acerqué más a Víctor que gustoso acepto el gesto. — Eda – Víctor llamo mi atención y lo miré a los ojos. — ¿Sí? — ¿Qué dirías si te propongo que lo intentemos de nuevo? – pregunto tomándome por sorpresa. — la verdad es que aún me gustas y quiero volver a intentarlo. — Víctor… eres un gran hombre, inteligente, trabajador, luchador, valiente y no me lo tomes a mal… pero me temo que el resultado sería el mismo que el anterior… nuestros trabajos consumen nuestro tiempo y la verdad es que… — Tienes a alguien que te gusta, ¿cierto? – lo mire en silencio por un momento, pues ni yo sabía qué me pasaba. — Algo así… digamos que es complicado. — respondí con desánimo en medio de un suspiro. — ¿Por qué? — Porque es 11 años menor que yo y … — Eda para el amor, ni es sexo, la r**a, la religión o la edad es importante… lo que realmente importa es que sea verdadero… si yo estuviera en tu lugar, lo aprovecharía al máximo… no te límites y deja salir esos instintos que te llevan a la locura… vive Eda… vive al máximo, no todo en la vida es trabajo y dinero. — sonreí porque eso era lo que más me gustaba de él, su manera de tener una respuesta lógica para todo. — Gracias… Y tal vez siga tu consejo, también te deseo lo mejor y espero que encuentres a la correcta. — La encontré, pero un chico más joven me la gano. – sonreí, luego le di un abrazo y un beso en la mejilla. Después de presenciar el espectáculo principal de la noche y la cena, le pedí a Dorian que nos retiráramos, eran casi las 12 de la noche y estaba cansada. Además de que los tacones ya me estaban matando, todo el día en ellos terminan cansándome de verdad, mientras esperábamos el auto, lo noté que Dorian estaba un poco tomado, así que le quite las llaves y me dispuse a conducir. Fabuloso… lo traje para que me cuidara y termine cuidando yo de él… me queje mentalmente. Subimos al auto y sin más comencé a conducir por la ciudad, el lugar del evento estaba un poco retirado del centro que era la zona donde yo vivía. — Dorian, ¿Cuál es tu dirección? – pregunte después de dar como tres vueltas en la zona. — Tres años trabajando para ti y ni siquiera sabes eso de mí. — se quejó y suspiré exasperada, odio cuando los hombres hacen esto. — Dime, ¿qué tendría yo que hacer en tu casa como para saber cómo llegar he? — Muchas cosas… pero mejor cuéntame, ¿te divertiste con tu examante? — No tanto como tú con esa rubia con manos de pulpo. — Al menos sentiste, ¿celos? – me quede callada. — contesta carajo. — gritó sobre exaltándome. — ¿Qué te pasa porque me gritas? — Solo quiero que me conteste. — se quitó el cinturón de seguridad para colocarse de lado y mirarme fijamente, poniéndome nerviosa. — Dorian, estoy conduciendo… no. — Solo contesta por favor… ¿Sentiste algo? — me detuve en un semáforo en rojo y volteé a verlo. — Sí… maldición… si sentí celos… tantos que quería matar a esa chica por tocarte… ¡YA!, lo dije… contento – grité, molesta conmigo misma por caer en su estúpido juego. — Extasiado – respondió divertido, volví al camino. — Ahora dime adónde te llevo, ya me canse de dar vueltas. — A tu casa – detuve el auto en una zona un poco solitaria y volteé a verlo sería. — No te voy a llevar a mi casa Dorian… por favor deja de jugar y dime. — dije irritada por su actitud, él se acercó más a mí. — ¿A qué le tienes miedo he? – me negué a responder, entonces él desabrochó mi cinturón para acercarnos aún más. — acaso tienes miedo de que este niño te haga sentir mujer como ningún hombre lo ha hecho o tienes miedo de aceptar que sientes algo por mí. — sentí su aliento a menta mezclado con alcohol, golpear mi rostro, cerré los ojos al sentirme hipnotizada por su voz. — vamos Eda atrévete a mandar todo al diablo, aunque sea por una noche. — dijo cerca de mi boca… lamió mis labios haciéndome agua la boca por probarlos… no pude más con la tentación y … — A la mierda todo – dije antes de estampar mis labios contra los suyos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD