Parte 7 – Éxtasis total con el asistente.

2358 Words
Al llegar a mi departamento entramos a toda prisa, no hubo tiempos para previos, carlas o romanticismo, solo había cabida para el deseo y la lujuria que sentíamos el uno por el otro, nos desnudamos de inmediato sin dejar de devorarnos la boca. Darían era salvaje en todos o sentidos, sin duda de niño no tenía nada, incluso podría a percibir que tenía mucha más experiencia que yo en el sexo y me lo demostró cuando me pego pecho a la pared. Apretó mi trasero con fuerza y luego me azotó con fuerza haciéndome gemir por la excitación, estaba desatada, deseosa, urgida y muy, muy fogosa. Mi cabeza se apagó completamente, ya no diferenciaba entre lo bueno y lo malo, solo quería ser arrastrada al infierno del placer por él, mi ardiente y sexy asistente. Mientras besaba y mordía, mi cuello descendió lentamente sobre mi cuerpo, dejando rastros de besos húmedos hasta quedar de rodillas frente a mi trasero, abrió mis nalgas y hundió su cara en él, repasando su húmeda lengua desde mi aro prohibido hasta mi pequeño botón deseoso por su atención. Se entretuvo un momento en ese lugar haciéndome jadear ante lo rico que sentía, era algo insólito todo lo que su lengua provocaba en mi interior, de un moviendo rápido, me hizo girar para quedar frene a mi monte venus. Dejo un beso antes de levantar la mirada, yo estaba atenta a cada uno de sus movientes, podía ver las llamas del deseo en sus ojos. — Eres realmente una mujer muy hermosa, Eda — dijo sin romper el contacto visual, beso mi vientre antes de levantar una de mis piernas para colocarla sobre su hombro, repartió besos sobre la cara interna de mi muslo hasta llegar a mi intimidad. — no te imaginas cuantas veces soñé este momento y prometo que no te vas a arrepentir - dijo pasando sus dedos entre mis pliegues — hay tantas cosas que quiero hacer aquí — dijo empujando su dedo en mi canal haciendo que arquee mi espalda ante la deliciosa sensación de placer. — pero primero voy a probarte… Dijo antes de fundir lengua entre mis pliegues, abriéndose paso hasta llegar a mi clítoris y ahí perdí la razón, arquee más mi espalda contra la pared al sentir como succionaba, lamia y devoraba mi v***a sin contemplaciones. Lleve mis manos a su cabeza y tiraba de su cabello desesperada por sentir más y más… su manera de hacer el oral me estaba volviendo loca y me hacía gemir como nunca antes, a ese paso iba a quedar afónica de tanto grito. No me dio tregua, tampoco la pedí, solo me dejé llevar y cuando mis piernas comenzaron a temblar y mi vientre se contrajo anunciando mi próxima liberación. Se detuvo frustrando mi orgasmo, se alejó de mí, quise protestar, pero no me dio tiempo, cuando me dio la vuelta y me empalo con tanta fuerza haciéndome gritar y correrme al mismo tiempo de una sola embestida. Ahh – un gemido fuerte salió de lo más profundo de mi garganta y agradezco mucho el hecho de ser la única inquilina de ese piso. Dorian no se detuvo a pesar de haberme corrido, continuo con sus embestidas sin darme un respiro, se movía dentro mi como si fuera una bestia en celo, un animal en pleno apareamiento salvaje. — Qué rico… me gusta cómo me aprietas, mujer… estás tan apretadita que pareces virgen… ahh… joder, siento que estoy en la puta, en la gloria… Eda… eres magnífica. Mi corazón estaba desbocado, latiendo al mil por hora por todo lo que ese chico provocaba en mi interior, no solo por la manera bestial con la que arremetía contra mí, sino por esas palabras cargadas de deseo y algo más… algo en lo que no quería pensar. Mi respiración era casi errática, mis pulmones estaban a punto de colapsar por la falta de oxígeno, pero me negaba a detener eso que me estaba volviendo loca. Me gustaba la manera en la que destroza mi cordura y me llevaba al infierno por no poderme resistir a sus encantos… me encantaba como mis paredes se apretaban a él, exprimiéndolo al punto de sentir las venas y el groso delicioso de su pene, dándome un placer que jamás había sentido. ¡Niño!… joder, este no es un niño… es una bestia… que si no me protejo pude destruirme por completo. Dorian me saco de mis pensamientos cuando tomo mis manos llevándolas sobre mi espalda, las sujeto con una mano mientras la otra sujetaba con fuerza mi cadera, y acelero el ritmo, produciendo un golpeteo sádico, obsceno y delirante que hacían armonía con mis gritos descarados llenos de placer. — Oh mi Dios… Dorian va a acabar conmigo. Grité al sentir como me destrozaba por dentro haciendo que me temblaran las piernas, soltó mis manos para tomar mi rostro, lo volteo, me dio un beso y luego tomo mi cuello apretando un poco sin estrangularme, era brutal y excitante al mismo tiempo. — ¿Te gusta Eda? – pregunto agitado sin dejar de bombear dentro de mí como un animal. — responde preciosa o me voy a detener y te azotaré hasta obtener mi respuesta. — advierte, pero que manía la suya de escucharme decir cuánto me gustaba, ¿acaso mis gritos y gemidos no eran suficientes? – no te escucho… Eda. — dijo antes de azotar mi carne y dejarme un picor exquisito. — Sí… carajo… me encanta… tanto que me vuelves loca. — dije entre cortando las palabras por las embestidas. — ¿Soy un niño Eda? — No… — ¿Qué soy? — Un hombre… — Sé más específica, cariño… ¿Qué soy para ti Eda? — Eres mi hombre y el mejor amante que he tenido. — admití entre jadeos y gemidos. Satisfecho con mi respuesta, salió de mi interior, me hizo girar y luego me cargo tomando mis piernas entre sus brazos, tuve que sujetarme fuerte de su cuello antes de sentir como me empalaba con fuerza, haciéndome gritar de nuevo como una loca. Comencé a saltar sobre su polla aún más dura y recia, ya no aguantaba, estaba por correrme una vez más y él lo sabía, así que acelero hasta llevarme al mismísimo infierno. Con cuidado me colocó en el suelo, pero las piernas me temblaban tanto que tuvo que sujetarme, sentí como nuestros fluidos escurrían en medio de mis piernas, era la sensación más extraña y excitante que jamás había experimentado. Dorian me tomó del brazo guiándome hasta el sofá, se sentó invitándome a montarme sobre él, no lo dude y me acomode sobre su m*****o, me deslice sobre él antes de introducirlo dentro, mis fluidos facilitaban la estimulación y lo hicieron gemir. Estaba agotada, pero sedienta de más y sabía que mi noche iba a ser larga. — Deja de jugar muñeca. — dijo ronco y sonreí divertida al ver su ansiedad por sentirse dentro de mí. — da gracias que te estoy dando tiempo de recuperarte un poco. — ¿No te gusta? — pregunté juguetona moviéndome más sobre él, al sentir su m*****o duro de nuevo. — Me encanta, pero ahora mismo muero por ver como rebotan tus tetas mientras me montas como una diosa… justo que te he imaginado siempre en mis fantasías. — sonreí. Y con esa confesión, tome tu pene, lo posicioné nuevamente en mi entrada, baje lento y pausado, disfrutando de la sensación, estaba sudada y llena de nuestros fluidos mezclados, era algo sucio, tal vez, pero en ese momento era algo sumamente lujurioso. Además, solo de ver su cara de placer al sentir como lo aprieto me eleva el ego haciéndome sentir la diosa del sexo. Un gruñido ronco abandono su garganta cuando me eleve y baje de golpe azotando nuestras carnes. Sin más, comencé a moverme suave y lento mientras veía esos ojos llenos de deseo y hambre de mí. — Dime Dorian, ¿te gusta? — quise jugar el mismo juego. — tu jefa hace un buen, ¿trabajo? — pregunté cayendo de golpe haciendo rebotar mis tetas solo para él. — así era tu fantasía. — Esto lo supera todo… ¡Carajo!, eres una diosa Eda… mi diosa. — dijo tomándome de las caderas para acelerar el ritmo, pero no lo dejé tomar el control, sonrió antes de pasear su legua desde la hendidura de mis pechos hasta mi cuello y luego regreso a devorarme las tetas.… me deje llevar y me moví como nunca antes lo había hecho. Como una salvaje, provocando que mis tetas rebotaran aún más sobre su rostro, me dejé envolver nuevamente por la bruma del placer y la perdición, sujetándome de sus hombros, tomé impulso para saltar con más fuerza sobre su p**e, provocando ese choque intento de nuestras pieles. Luego me hice hacia atrás para tomar más impulso e ir más profundo. Sin duda Dorian sabía sacar mis bajos y sucios instintos. — si nena… así… sigue así… qué rico… muévete más para mí. — tomando mis tetas entre sus manos, las apretó, chupo, mordió y luego llego regreso mi cuello, mordió el lóbulo de mi oreja haciéndome vibrar. — me vuelves loco. — dijo antes de morder mi pezón. — Dorian… ahh – gemí cuando sentí que me corría de nuevo. — Vamos nena… ya casi… ya viene… lo quiero todo y al mismo tiempo… hagámoslo juntos de nuevo. — dijo sujetándome con más fuerza para hacer más presión, cuando subí un poco levanto la cadera y me bajo de golpe, arquee mi espalda, grité con fuerza hasta quedar ronca y nuevamente me deje ir recibiendo su explosión a la máxima potencia en mi interior… ambos al mismo tiempo. Me desvanecí sobre su cuerpo sin energía, el orgasmo había si sin duda el más intenso que había tenido en toda mi vida s****l, sentía el cuerpo como gelatina. Mis pulmones luchaban por recuperar el oxígeno con el corazón a punto de un colapso… todo mi sistema colapsaba, estaba satisfecha y aun así deseaba más. Pero me relajé entre sus brazos, me dejé querer y disfrute de los latidos de su corazón tan acelerado como el mío, una cálida sensación invadió mi corazón, por primera vez en mi vida sentí que había encontrado lo que tanto buscaba. Tranquila Eda, calma tu corazón, esto solo es sexo y nada más… me dije a mí misma. Apena había recuperado el aliento, cuando se levantó de nuevo, me dio la vuelta para quedar de espaldas con el pecho sobre el respaldo del sofá, levantó mis caderas, dejando mi trasero en popa y a su disposición. — ¿Qué haces? Abrió mis nalgas sin responder, hundiendo su rostro entre ellas para deslizar su legua sobre mi ano, provocando un terremoto de emociones en mi interior. — ¡Joder! – exclamé, excitada. Abandono la postura, lo sentí recargarse sobre mi espalda, haciendo que volviera a sentir lo duro y listo que estaba de nuevo para arrastrarme al infierno con él… — ¿Lista para seguir? – pregunté levantando la cabeza para verlos a los ojos y luego su pene bien despierto. ¿Qué?, ¿Es que no se cansa?… a este paso voy a morir de un paro cardiaco por puro placer y amor al arte. — ¿De nuevo? — Te dije que esta noche me iba a comer tu cuerpo hasta saciarme y todavía no tengo suficiente… solo te di un pequeño descanso y ahora voy a tomar algo más de ti. — dijo presionado la punta de su m*****o contra mi agujero virgen. Besó mi cuello, volviendo a calentar mi cuerpo como brasas al fuego, con sus caricias sobre mi sexo palpitante, ansiando por más me consumían de nuevo. — Dorian… yo no estoy segura de esto — dudé con temor al dolor. — Relájate, te va a doler, pero al final te va a gustar tanto que no querrás que paré. — dijo contra mi oído mientras chupaba el lóbulo de oreja, haciéndome derramarme aún más. — solo confía en mí, preciosa. Dicho eso, deslizo su m*****o entre mis pliegues utilizando mi humedad como lubricante, el cual era bastante, mientras una de sus manos me masturbaba, la otra jugaba con mi agujero para dilatarlo antes de profanarlo por completo. Mi cuerpo templaba ante la excitación, el temor al dolor y la ansiedad de experimentar eso que nunca imagine hacer, gemí ante el placer que sentía. — Creo que estás lista — dijo colocando la punta nuevamente en mi ano. Poco a poco fue empujando, podía sentir como mi área se expandía con el grosor de su falo palpitante, había dolor y excitación a la vez gracias a que su mano derecha no deja de estimular mi clítoris, supongo que su estrategia era confundir a mi cerebro. De pronto empujó con fuerza sacándome un grito ahogado, solo jadeaba en espera el siguiente paso, sin embargo, él no se movió por un instante, luego comenzó, un ritmo mete y saca lento y suave. Mi agujero estaba dilatado y pronto comencé a sentir los empujes que cada vez iban más rápidos. No en que momento la incomodidad se volvió placer y mis gritos nuevamente hacían eco en toda la habitación, la experiencia era tan alucinante que se sentía fuera de este mundo. Él tomó un puñado de mi cabello y comenzó a embestir con fuerza, sin delicadeza ni pausas, debo admitir que había dolor, ardor y mucho, mucho placer en aumento con el golpeteo erótico que producían nuestros cuerpos al chocar. Me azotó asiendo más intensa la sección de saturación y sobrepasado en mi cuerpo, de nuevo me llevo al borde de la locura, nunca me habría imaginado correrme de esa manera, pero fue una experiencia maravillosa. Tumbados en el sofá, reponiendo las fuerzas para seguir con nuestra noche, bueno, más bien madrugada, la cual no queríamos que se terminara por miedo a volver a la realidad. Dorian jugaba con mi espalda mientras yo dibujaba círculos en su pecho, pensado en lo que pasaría después de romper las reglas… y con ese pensamiento nos dormimos después del éxtasis total de nuestra entrega.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD