Parte 3 – Con las manos en la masa.

1230 Words
Luego de terminar con la comida, dejo caer mi espalda de nuevo a la suavidad del sofá, he tenido días muy cansados, pero ese era fatal y me sentía un poco estresada por los problemas a los que me tenía que enfrentar. Siento los movimientos de Dorian a mi lado, abro los ojos y lo veo sentado de lado. — Déjeme que le ayude con eso. — No, no es necesario… — Está muy tensa… solo le daré un masaje, no sienta vergüenza. Sin más me acomodo de espaldas a él y dejo hacer, las manos del chico son una maravilla, de un momento a otro me siento tan relajada que se me escapa un gemido de placer. Abro los ojos de golpe y lo volteo a ver al darme cuenta de lo que hice, me aclare la garganta antes de hablar. — Lo… Lo siento… soy un poco sensible en esa zona y me deje llevar – dije muerta de la vergüenza, volteándome para que no me vea sonrojada otra vez — No se preocupe… sé que está cansada y tensa, solo déjeme hacerme cargo de ello. — dijo en voz ronca mientras inclinaba su cabeza para oler mi perfume. — hueles muy rico Eda. — cierro los ojos al sentir su aliento sobre mi cuello, una sensación de placer me recorre desde la espalda hasta llegar mi zona íntima y la siento humedecer. — Que… ¿Qué haces Dorian? – tartamudeo entre un gemido al sentir que muerde una de las zonas más sensibles de mi cuerpo… el cuello. — Nada solo… quiero – de pronto siento su dura contra mi espalda… hay Dios. — ¿Qué quieres? – espero la respuesta a pesar de saber cuál es, cuando de pronto un ruido nos hace regresar a la realidad, él se aleja de mí, aprovecho para levantarme rápidamente. Observo el ventanal que separa mi oficina del resto, mientras ambos nos organizamos la ropa, por suerte las persianas están cerradas. Sin embargo, el ruido proviene de afuera de la gente que ha regresado a trabajar. — Será mejor que volvamos al trabajo, hay muchos pendientes aún y son suerte no nos iremos tarde. — digo antes de entrar a mi baño personal. — Sí, Boss – alcanzo a escuchar antes de cerrar la puerta. Me miro al espejo, estaba completamente roja y acalorada, ese maldito niño estaba jugando con fuego y lo peor es que estaba a punto de quemarme. Sé lo que busca de mí, sé que seguramente quiere cumplir alguna fantasía perversa con su jefa, pero me niego a amanecer mojada por las mañanas. “El que con niños duerme amanece mojada” dice el dicho. Pero, santos cielos… lo acepto, ese mocoso me atrae como las abejas a la miel y le traigo unas enormes ganas, que cada día se me hace más insoportables contener la tentación. Gracias a sus provocaciones. Él cree que no me doy cuenta de su juego, pero no soy tonta, me está provocando, sabe dónde atacar y si no soy inteligente me va a ganar. Pero, ¡Joder!, son once jodidos años de diferencia, me siento una asalta cunas, solo de imaginarme follada por él, aunque también me excita la idea… Dios… Creo que comienzo a perder la razón. Sacudo mi cabeza para reaccionar – Eda, control… eres una mujer adulta, madura, poderosa y racional, ese niño no te hará perder cordura… mojo mi cara y mi cuello un poco para despejar mis pensamientos y relajar mis emociones, necesito regresar a la normalidad. Tengo mucho trabajo por hacer. Al salir del baño volvimos al trabajo, mientras él se encarga de sus actividades, yo me atendí la fila de libros que tengo apilados para evaluar su potencial y determinar si pueden o no ser publicación físicamente. Todos los prospectos pasan primero por las manos de mis editores y luego llegan a mí para el último visto bueno. En los últimos años, las editoriales digitales tienes más audiencia que la venta de libros físicos, así que solo elegimos aquello que tiene potencial. Nos dieron las siete de la noche trabajando afuera, ya estaba oscuro y aún me faltaba asistir a la última reunión del día. Tome mis cosas para irme después de terminar, decidí llevar un poco de trabajo a casa para poder descansar y ponerme cómoda mientras termino mis pendientes. Camine por el pasillo hasta la sala de juntas, al entrar visualice a la gente necesaria para proceder, escuche algunos reportes, evalué procedimientos y avances, etc. Al cabo de una hora y media, más o menos, terminamos y nos despedimos para ir a descansar, vi a todos irse siendo como siempre la última en salir junto a Dorian que se me perdió de vista y supuse que se fue. Camine hasta el ascensor, baje hasta el estacionamiento, busque mi coche, lo abrí, entre, coloque mis cosas en el asiento del copiloto. Y justo cuando me disponía a irme a la comodidad de mi casa, me percate de que me faltaba algo, mi bendita computadora… — Mierda… tengo que volver a subir. — refunfuñe molesta. Volví a subir, todo estaba oscuro, camine con cuidado de tropezar y hacerme daño, al llegar hasta mi puerta un gemido proveniente del interior me paralizó con la mano en la manija. Por mi cabeza pasaron las peores y morbosas imágenes, acompañadas de un nombre, Dorian, quien era el único, además, de mí en tener la llave de mi oficina. Decepcionada y molesta por su atrevimiento, tomé varias de bocadas de aire antes de abrir la puerta para descubrirlo con las manos en la masa. Me quité los zapatos antes de abrir sigilosamente la puerta con la mente abierta para ver las peores escenas entre mi sexy asistente y otra mujer, pero lo que vi me dejo en shock… Mi ardiente asistente se estaba sentado en mi silla con los ojos cerrada y la mano en movimiento sobre su… Ay, pero que rico… hasta se me hizo agua la boca de solo verlo así tan despierto y con la punta mojada por su liq… ¡Eda!… sí, sí… control.- me reprendió por estar a punto de ceder. Como les estaba diciendo, Dorian se estaba masturbando mientras veía algo en la pantalla de la computadora, ¿porno tal vez?, no lo sé porque no se escuchaba el audio. Camine lentamente hasta él para sorprenderlo, sin embargo, la sorprendida fui yo al ver que se masturbaba viendo una de mis fotos… no pude ni hablar, el hombre estaba tan metido en su placer que ni siquiera percibió mi presencia, así que salí del mismo modo que entre. Ya afuera tomé aire, me escondí en uno de los cubículos y esperé hasta que saliera para regresar por mi computadora, la necesitaba para trabajar. Además, no tenía cabeza para enfrentar esa situación sin caer en la tentación de follármelo en mi área de trabajo, y no quería ceder ante mis impulsos. Minutos más tarde lo escuche cerrar la puerta y subir al ascensor, suspire aliviada y luego entre rápido para irme de inmediato. Tal vez para muchos no es importante la edad, pero para mí sí, sobre todo porqués es mi asistente y si alguien se enterara podría ser perjudicial para ambos. Sin duda mi noche será un poco húmeda con las imágenes sucias de mi asistente dando vuelta en mi cabeza.
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