Parte 4 – Declaración directa.

1210 Words
Durante todo el viernes desde que llegué me enfoque en mi trabajo, ya que era el día de la gala y necesitábamos terminar nuestros pendientes temprano para ir a cambiarnos. Cada vez que mi asistente me llamaba o me entregaba algún reporte me abstuve de mirarlo a los ojos, después de lo que había visto no tenía el valor de verlo a la cara, sin recordar esas imágenes. Y el hecho de que me la pase toda la noche soñando y tocándome por su culpa. Al terminar mis pendientes, me despedí de mi personal y le recordé a Dorian que se encargara de ir a recogerme y llevarme de vuelta a mi casa. Mientras tomo una ducha cierro los ojos para relajarme un poco antes de vestirme, mente sigue jugando conmigo y las imágenes de Dorian vuelven a mí, no me las puedo sacar de la cabeza y comienzo a frustrarme. Aunque no me dice con palabra lo que quieres su lenguaje corporal, me lo dice todo, me trae ganas al igual que yo… pero es un maldito niño. Eso no es impedimento, lo sé, pero no quiero pisar esos terrenos… mi traicionera mente comienza a fantasear con él de nuevo, así que masturbo imaginado que su gran p**e entra en mí, solo para bajarme el calor que me consume por dentro. Con gran gemido grito su nombre y me deshago entre los chorros de agua. Al terminar de arreglarme me miro por última vez al espejo y sonrió al ver lo hermoso que se me ve el vestido que elegí para esta noche. Es color verde esmeralda en corte sirena ceñido al cuerpo, con abertura en el muslo izquierdo, escote pronunciado en V con tirantes y espalda descubierta hasta la mitad. Zapatillas doradas, aretes largos, pulseras de aro y un brazalete griego en el brazo derecho que se ve divino en el mismo tono. Mi maquillaje es de elegante, nada exagerado, mi cabello lo he aliado y me he puesto una peineta que luce increíble. Baje al vestíbulo del edificio cuando cuándo el portero me aviso que habían llegado por mí, al salir me encuentro con un Dorian enfundado en un esmoquin n***o hecho a la medida y como detalle especial. Usa un corbatín de moño del mismo tono de mi vestido, camine hasta él para entregarle las llaves de mi coche, pero las rechaza porque iremos en su deportivo rojo, no me quejo porque es bonito. — Sin duda usted es una diosa… te ves hermosa esta noche Edaline – coquetea conmigo al abrirme la puerta y tengo que controlar mis emociones para no sonrojarme. — Gracia Dorian, tú no te quedas atrás… creo que robarás muchos corazones esta noche. — respondí mientras entraba al auto. — El único que deseo robar es el que irá colgada de mi brazo. — respondió antes de cerrar la puerta, dejándome en shock… ¿Acaso habla de mí?… joder, este niño me va la pone difícil. — Dorian… deberías dejar de coquetear conmigo. — dije, sería cuando íbamos en camino. — ¿Por qué? — Porque no está bien… soy tu jefa y… — Eda… sé que no es tonta y sabe que me gusta y la deseo, muchísimo para ser honesto… no se imagina que tipo de sueños mojados he tenido con usted desde que la conozco. Joder, me la he follado de mil maneras que ni se imagina y espero con ansias recrear esas fantasías algún día con usted en persona. — dice y su confesión hace que se eleve el calentamiento global en mi cuerpo, las piernas me cosquillean y mi intimidad chorrea por lo excitada que me siento ante su declaración abierta. Mierda, mierda y más mierda… es un niño… Eda… resiste. — Por más que quiera negarlo Eda… yo sé que no le soy indiferente – coloca su mano sobre mi muslo empeorando las cosas, lo miro sin poder reaccionar. — he notado cómo me ve y cómo reacciona ante mis provocaciones. — lo miro con los ojos bien abiertos. — usted y yo podríamos… ¡Para!… detén esta locura… me grita mi consciencia. — Ni siquiera lo digas… ¡No! — asevero cuando la razón regresa a mi ser. — si valoras tu trabajo, no sigas. — retiro su mano de mi pierna. — ¿Por qué?, ¿Qué tiene de malo? — En primer lugar – me detengo para tomar aire, mi corazón late con fuerza. — esto no está bien, Dorian, eres un niño ante mí, eres once años menor que yo. En segundo lugar, eres mi asistente, soy tu jefa… ¿Qué van a decir de nosotros? – la verdad eso no me importaba mucho, pero no se me ocurrió decir otra cosa para detener esta locura. — Primero que nada, ¡No!, soy un niño ni tú una anciana y para serlo estas muy buena Edaline. – dijo mi nombre completo en señal de enojo. — y te aseguro que soy mucho más hombre que cualquiera de los tipos que te cotejas o con los que has salido ante… y si tienes dudas de ello, te lo puedo demostrar cuando gustes y dejes de negarte a vivir, sentir y gozar de la vida. Además, me importa un cuerno lo que digan o piensen los demás, porque para el amor, la edad no importa. — Pero para mí sí… son once años de diferencia joder. — le recordé y el silencio se hizo… No dijo más y solo se dedicó a conducir en silencio, hasta llegar al lugar del evento, nos bajamos del auto y mientras el ballet se lo llevaba al estacionamiento. Dorian me ofreció su brazo para entrar y yo lo acepté… caminamos hacia la mesa que nos asignaron, durante el trayecto saludamos a algunas personas. Todo iba bien, ambos nos relajamos un poco después de nuestra pequeña discusión, tomamos una copa de champán, cuando nos topamos con Benjamín Black, el hermano de mi jefe y mi pesadilla. Ese hombre me ha perseguido durante años, es guapo y sobre todo está podrido en dinero, pero tiene un gran defecto… es un súper mujeriego, por eso lo rechacé. Ya tuve muchos de esos y uno más… no gracias. — Vaya, vaya… pero qué hermosa te ves esta noche Eda. — se acerca a saludarme de beso, pero Dorian se pone un poco imprudente marcando el espacio, Ben lo nota y sonríe. — veo que traes a tu perro guardián. — Dorian es mi asistente… no mi perro y solo me cuida de los lobos hambrientos como, ¡tú comprenderás! — fui sarcástica, sin embargo, ignoro el límite y se acercó a mí más de lo debido para susurrarme al oído. — Tiene razón en cuidarte porque esté y muchos lobos más, traemos muchas ganas de devorarte completa y con ese vestido que traes puesto solo alborotas a la manada. — dijo relamiéndose los labios mientras veía mis tetas él muy… hijo de p… ah… — Púdrete Ben… — dije alejándome de él, para evitar que mi acompañante perdiera el control. — cálmate Dorian… recuerda cuál es nuestra posición. — La tengo muy presente y si me disculpa voy al baño. — dijo alejándose sin esperar una respuesta… estaba molesto, podía sentirlo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD