Como tromba entraron al departamento Baltasar y Adriano Kovacs. Decir que estaban furiosos era poco. Las noticias sobre el compromiso les había nublado la mente y había hecho surgir el más primitivo instinto protector. _ Maldito Holt, no me importa que tu padre sea mi mejor amigo, te voy a romper la cara por burlarte así de mi niña _ rugió indignado y con los puños apretados, era claro que estaba a punto de golpear al otro. Baltasar fue sujetado por Fabricio, quien no se esperó que fuera Adriano quien le propinara una fuerte trompada. Viggo no hizo gesto alguno por defenderse, dejó que su amigo, casi hermano y ahora cuñado descargara esa furia. Se lo merecía por idiota y no aclarar antes el absurdo del compromiso. _ ¿Te descargaste? _ preguntó frío como el hielo _ ahora si me permiten l

