Lara caminaba con paso firme y seguro en dirección a la enfermería. Baltasar seguía detrás de ella cada vez más molesto. Conocía a Cristina desde hacía años y siempre fue confiable, es por eso que ella tenía el encargo de informar todo lo que ocurriera en el lugar. Definitivamente caras vemos corazones no sabemos se dijo a sí mismo el hombre que estaba muy apesadumbrado de pensar que esa niña había sufrido por su culpa. El resto de la situación para él no era novedad, lo único que, al parecer no sabía, era que ella dejaba que todo eso malo le pasara a la jovencita por celos propios. Sabía bien quién era Marcos, era el joven gerente de recursos humanos. Llevaba un par de años trabajando con ellos, menos del tiempo que tenía Cristina, incluso era más joven que ella lo que no significaba nin

