—No quiero que tomes —me sentencia, mirándome por encima del libro desde el comedor, camino hacia ella y le sonrío, cogiendo su rostro con una mano y darle un beso en la frente —. En serio, Riot . —Solo dos o tres copas —vacilo —, o unas seis o diez, las que sean bien recibidas en mi organismo. Mamá me da un manotazo y su ceño se frunce, mostrándome lo tan desagradable que le pareció mi comentario. Escucho una risa de fondo y alzo mi vista, visualizando a Darell bajar de las escaleras con Sasha entre sus brazos. —¿Quieres llevar el auto? —el hombre me ofrece. Hago una mueca con mi boca y niego. —Vendrán por mí, gracias aún así —elevo la comisura de mis labios y él asiente —. Llegaré a las tres. —Eso no suena a pregunta —la mujer refuta. —Porque no lo es —le doy un guiñó y s

