La entrada de la valla de madera chilla cuando la abro. El ruido causa una sensación de ansiedad en mí, sintiendo un recorrido eléctrico de disgusto por todo mi cuerpo. Lo malo de venir a casa de mis abuelos es soportar ese sonido cuando entro y salgo. Siempre he odiado ese ruido, las bisagras ya están oxidadas y la madera comienza a deteriorarse, me he preguntado el por qué mis abuelos no la han cambiado o si alguna vez pensaron en sustituir el material por uno más resistente. Aluminio o hierro quizás. El jardín de mi abuela es enorme, tiene plantas y flores, hongos de diferentes especies en un arriate especialmente para ellos y árboles sin frutos junto al gran pino de la entrada que mide casi cinco metros. También colecciona cactus y tulipanes, a los cuales los cuida con capa y escudo

