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1837 Words
Jimin se estiró en el suelo con pereza, agitándose hacia los lados para quitar la ropa que había quedado sobe su cuerpo, dejándola en un rincón del salón. Era la hora del recreo y normalmente los niños pedían el jugar en el patio en sus formas lobunas, al menos los que ya podían transformarse, por lo que Jimin al ser un omega desarrollado, jugaba con los niños en el patio y les enseñaba cosas básicas lobunas, desde cazar a pequeños saltamontes, hasta revolcarse en la tierra. Suran tenía al pequeño Sehunie entre sus brazos, el bebé aún no podía transformarse por su edad, por lo que sólo veía a sus amigos jugar por todo el jardín. Jimin se acercó al menor en su forma lobuna, enterrando su hocico en la pancita del menor, haciendo que este comenzara a reír a carcajadas. ―Jimin-ssi ¿no crees que sea buena idea llevarlo al patio con los demás? tal vez así su instinto lobuno se comience a desarrollar―Jimin escuchó atentamente a la omega, asintiendo ante la idea de la pelimenta. Suran se levantó de la silla y dejó a Sehun en el suelo, el bebé inmediatamente gateando hacia el lobo y apoyándose en su lomo. Ambos se dirigieron lentamente hacia el patio y los pequeños lobitos que correteaban por todo el lugar, agitaron la cola al ver al pequeño bebé en el patio, queriendo jugar con él. ―Bien chicos, Jimin hyung estará con ustedes, nada de morderse las orejas ni las colas en lo que regreso―Suran habló en voz alta y los lobitos aullaron en respuesta. La omega se encargaba de cuidar a los cachorros que Jimin no alcanzaba a ver, por si alguno se accidentaba o comenzaba a pelear con otro, recientemente teniendo que vigilar a Lee, esperando que este no se acercara al popó de los otros. Cachorros, en fila. Jimin le habló a los lobitos, estos obedientes, se alinearon frente al lobo omega y se sentaron sobre sus patas traseras, esperando que el omega les indicara lo que harían. Vamos a escarbar, escondí doce regalos para cada uno, cuando lo tengan deben regresar a la fila. Jimin estaba a favor de desarrollar las actividades lobunas de los niños, para que estos tuvieran una mejor relación con sus lobos, así que creaba ese tipo de actividades para que los menores se divirtieran. Los regalos eran bolsas con algunos caramelos y un juguete. ¡Ahora! Los doce lobitos comenzaron a buscar por la tierra del patio, utilizando sus narices como ayuda para encontrar el botín. Jimin infló su pecho al ver a sus cachorros tan lindos, le gustaba ver que sus actividades tenían frutos en sus cachorros, esperando poder hacer lo mismo con sus hijos en el futuro. El sonido de su celular le hizo mirar, viendo el aparato brillar desde el bulto que era su ropa. ¡Sigan cachorros! Corrió hacia el bulto de ropa y tomó el aparato con su hocico, dejándolo parado sobre la silla que Suran usaba hace unos minutos, viendo que era una solicitud de videollamada de su alfa. Con su húmeda nariz apretó el botón para contestar y pudo verse en la pantalla, segundos después viendo a su alfa. Aulló al ver la hermosa sonrisa de su alfa en la pantalla y agitó su cola feliz, llamando la atención de los lobitos, haciendo que detuvieran su búsqueda. Los que ya tenían sus premios acercándose igualmente. ― ¡Pero que lobitos más lindos veo! ―halagó en voz alta y todos los lobitos agitaron sus colas y saltaron, reconociendo al alfa de inmediato. Sehun dejó de jugar con la tierra y levantó su cabecita al escuchar esa voz, levantándose con dificultad y gateando lo más rápido que sus regordetas piernas le permitieron, acercándose a Jimin. Yoongi abrió los ojos cuando vio a Sehun junto a Jimin, sintiendo un punzón en su pecho al querer estar ahí. Normalmente no tenía apego con los niños, pero los cachorros de Jimin le habían derretido el corazón, todos ganándose un trocito de él, en especial el cachetón Sehunie. ―Pero miren que envidia me dan, jugando en la tierra sin mí―el alfa hizo un puchero y los lobitos intentaron subirse a la silla para estar más cerca, al menos lo que ellos pensaban, del alfa. Jimin corrió de vuelta al salón y tomó el bulto de ropa del rincón, entrando al baño rápidamente para colocarse la ropa y saludar a su alfa correctamente. Sin mirar si su uniforme estaba bien colocado, se presentó en la videollamada con una sonrisa, apartando dulcemente a los cachorros. ―Min Yoongi, que gusto tenerle en una videollamada, tomando en cuenta su apretada agenda―los cachorros aprovecharon que Jimin se había sentado y subieron a sus muslos, al menos cinco lobitos lograron hacerlo, los demás gruñendo por querer subir. ―Señorito Park, para usted siempre hay tiempo en mi agenda―Jimin sonrió con mofletes sonrojados, mordiendo su labio inferior por el notable coqueteo de su alfa. ―Nos atrapaste en medio de la actividad de búsqueda, ahora están eufóricos por verte―Jimin sonrió ante el notable apego que sus bebés habían adquirido por su alfa, sintiendo a su omega saltar de emoción. ―Oh, pues que estos cachorritos sigan con su deber, solo espero que el maestro de estos pequeños tenga un poco de tiempo para su alfa―Jimin sintió sus mejillas doler por mantener la sonrisa amplia por tanto tiempo, tomando a Sehun entre sus brazos y dando una vuelta sobre su lugar, mirando a sus cachorros. ― ¡Cachorros, retomemos la búsqueda de premios, hagan la fila! ―Jimin habló fuerte, pero con dulzura en su voz, los cachorros atendiendo las indicaciones al pie de la letra. Mientras tanto, Sehun soltaba carcajadas por las caras que Yoongi le hacía a través de la pantalla, sin que el omega se diese cuenta. Cuando Sehun soltó una burbujeante carcajada, Jimin miró hacia su alfa en la pantalla, Yoongi quedándose completamente serio ante la mirada de su omega, como si no hubiera hecho nada. Cuando los lobitos volvieron a su búsqueda, Jimin miró a su alfa con una sonrisa, acomodando a Sehun para que quedara de frente a la pantalla. ―Bueno, a qué se debe su llamada señor Agust, aquí tenemos asuntos empresariales que atender ¿verdad licenciado Sehunie? ―el bebé rio y movió sus manos hacia arriba y abajo, tomándolo como una afirmativa. ―Bueno, si el licenciado Sehunie tiene la agenda apretada, puedo pasar con el hermoso secretario que veo detrás, me encantaría ser atendido por él―Yoongi levantó una ceja y se acercó más a la pantalla, sonriendo de lado al notar el sonrojo en el rostro de Jimin. Jimin miró al bebé y este le miró también. ―Jefe, necesito una orden de alejamiento, su socio me acosa sexualmente―Yoongi comenzó a reír por el juego, Sehun comenzando a chupar su puñito. ―Créeme corazón, cuando comencemos con ese tipo de acción, lo último que querrás es tenerme lejos―Jimin abrió los ojos y sintió su rostro arder, su omega comenzando a rascar por corresponder la insinuación del alfa. ―Para que eso pase tienes que estar aquí, mientras tanto, estarás en espera―Yoongi levantó las cejas al ver la sonrisa socarrona del menor, pensando que no le seguiría el juego por la vergüenza. ― ¡Jimin hyung, tenemos todos los premios! ―Lee se había transformado y estaba desnudo en medio del patio, los cachorros tapando sus ojos con sus patitas para no ver a su compañero desnudo. Excepto Hana, quien se había acercado en su forma lobuna y golpeó ligeramente el pequeño m*****o de Lee, como si de una cuerda se tratara. Cuando Lee gritó por el dolor, aunque no había sido nada fuerte, Jimin corrió hacia el menor y lo levantó entre sus brazos, cubriendo su desnudez de los demás. ―Hana, no tocamos el pipí de los niños, lo sabes―Jimin no pudo aguantar la risa por la situación, escuchando las carcajadas de su alfa desde su celular, haciendo que los cachorritos comenzaran a volver a su forma humana y a reír a carcajadas. ― ¡Ya, no se transformen aquí! Jimin miró a su amigo completamente dormido y abrazado a su pierna, Taehyung había pedido quedarse en la casa de Jimin esa noche, cayendo dormido al llegar a casa, ya que aún estaban los efectos de los medicamentos. Mientras tanto, Jimin hacía otra videollamada con su alfa, porque cuando los niños comenzaron a transformarse, desnudos en la tierra, tuvo que colgar para llevarlos al salón y vestirlos. ―Me alegra que todo esté yendo bien, cariño―Jimin se acomodó en la cama sin soltar el agarre de su mejor amigo en su pierna, mirando a Yoongi. ― ¿Cómo has estado tú? escuché que producirás la canción de una cantante―Yoongi asintió mientras tomaba un sorbo de su café, haciendo que Jimin sintiera ternura al ver las mejillas más rellenas de Yoongi. ―Sí, con Heize, es una chica amable y tiene una voz increíble, así que será un gusto trabajar con ella―Jimin entrecerró los ojos, no estando molesto, pero con ganas de molestar a su alfa. ― ¿Debería ponerme celoso? ―Yoongi dejó la taza vacía en su mesita y le prestó completa atención a la nueva faceta coqueta de su omega. ―No lo sé, mi celo está a un mes de llegar, dígame usted―Jimin se mordió el labio al pensar en la llegada del celo del alfa, ansioso por pasarlo a su lado, a pesar de tener asuntos en Busan. ― ¿Estaremos juntos para mi celo? Jimin miró la pantalla de su celular, notando la fecha, ocho de julio, su celo llegaría el ocho de agosto. ―Esta vez iré yo, hablaré con Taehyung y Suran Noona para que me cubran―Jimin pensó en que sería mejor ir a Seúl, porque así podría quedarse un tiempo mayor, porque no tenía ningún jefe tras de sí, en cambio Yoongi tenía a Namjoon. ―También quiero que te quedes unos días más, la empresa hace una fiesta junto a otras empresas y me gustaría que fueras mi acompañante―Jimin miró a Yoongi con seriedad, por qué quería llevarlo de acompañante, cuando se supone su relación debía ser secreta. ― ¿No será algo escandaloso que lleves a un omega como tu acompañante? ―Jimin no quería afectar la carrera del mayor, ni quería ser conocido como el que arruinó el sueño de miles de chicas, odiado e insultado. ―En primera, la prensa no puede entrar, es una fiesta privada, quien sacara fotos del momento sin autorización, se lleva una jugosa demanda por las compañías. Segundo, la fiesta es de antifaces, nadie te reconocerá y quedaras en el anonimato, corazón―Jimin asintió con algo de temor, siendo sincero se sentía un poco inseguro, pero sabía que al tener a su alfa al lado, todo pasaría. ― ¿Por qué la fiesta es de antifaces? ―preguntó Jimin con pura curiosidad, haciendo que al alfa le diera ternura que Jimin preguntara por aquello. ―Son fiestas temáticas, el año pasado fueron los deportes, ugh―Yoongi recordó el uniforme de jugador de futbol que Namjoon le obligó a usar, sintiéndose ridículo al usar shorts muy cortos y pegados. ―Tuve que amenazar a cada fotógrafo, para que mis fotos jamás salieran a la luz. Jimin rio fuerte, moviendo los pies por la risa, haciendo que Taehyung se quejara entre sueños e inmovilizara su pierna dormido, dejándolo quieto. ―Entonces ¿irás conmigo a la fiesta, omega mío? ―Jimin sonrió mientras asentía, escondiendo su sonrisa detrás de su mano. ―Claro que sí, alfa mío.
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