Sweet Dreams, es un lugar donde los niños podían desenvolverse completamente, descubrir y explorar sus interiores, la mayoría de las veces dando a conocer si serían fuertes alfas o hermosos omegas.
Por ello todos los cuidadores y limpiadoras eran omegas, ya que a veces el imponente olor de un alfa podía asustarlos o aturdirlos, en especial cuando no eran de confianza. Hasta el vigilante era beta.
Y ahora que un alfa estaba en la entrada del jardín de niños, los pequeños del salón cercano querían ver quién era aquel que olía de esa forma, era como los bosques donde iban a corretear con sus padres y sus lobos, también un ligero olor a té verde, como el que sus madres deseaban beber por el frío.
―Hyung ¿polqué huele así? ―preguntó el pequeño Chan mientras entregaba su página recién coloreada, donde una tortuga azul relucía.
― ¿Cómo, mi cielo? ―olfateó el aire y un ligero olor a bosque y té verde llegó a su nariz, aturdiendo sus sentidos.
Alfa, mío.
Ignoró a su lobo, quien estaba saltando y rasguñando en su interior por seguir ese delicioso olor. Se extrañó al sentir ese olor de la nada, antes no había sentido aquello y por lo que su nariz sentía el olor no estaba tan lejos.
Se levantó del asiento y comenzó a olfatear a todos los niños, por si alguno de ellos traía el olor de sus padres en ellos. Vainilla, menta, algodón de azúcar... eran olores muy suaves que detonaban que no eran propios, así que le llamó a Suran para que viera a los niños mientras inspeccionaba aquel olor.
―Noona ¿siente ese olor? ―Suran comenzó a olisquear el aire y abrió los ojos al sentir aquel aroma, detonaba un olor a alfa.
―S-sí ¿irás a ver de dónde proviene? ―Jimin asintió y caminó hacia la repisa de los libros, sacando el cuento de Caperucita Roja.
―Muy bien niños, me iré un momento y Suran Noona se quedará con ustedes―los niños prestaron atención, al menos la mayoría, otros prefirieron seguir coloreando, después les preguntarían a sus amigos. ―si se portan bien les leeré el cuento ¿bien?
Como que si les hubiesen ofrecido el mayor premio del universo los niños se sentaron correctamente y siguieron con sus tareas, los que ya habían terminado comenzaron a jugar con arcilla moldeable de colores, haciendo gusanitos y personas.
Jimin sonrió cuando los pequeños le obedecieron, dejando el libro en su escritorio por el momento.
Salió del salón y comenzó a seguir el olor, se extrañó cuando su olfato le guio hacia ese chico que se había perdido, quien ahora estaba parado en la puerta.
Pensé que era un beta, no sentí su aroma.
Luego pensó en que probablemente usaba inhibidores, ya que él mismo los usaba por el fin de su celo.
Se acercó un poco más y su lobo aullaba por salir, quería lanzarse sobre el chico y pedirle que le marcara. Frunció el ceño y sonrió cuando vio detrás de él a Namjoon, ese alfa que había conocido hace muchos años ya.
― ¡Namie hyung! ―Jimin corrió hacia el moreno y le abrazó por el torso, sonriendo cuando sitió su cabello ser alborotado.
―Oye Minnie ¿Dónde quedaron las galletitas recién horneadas?―preguntó refiriéndose a su aroma, el cual no se sentía por los inhibidores.
―Acabo de terminar mi celo y cuando vengo con el olor muy fuerte los niños se ponen muy inquietos―respondió al separarse del abrazo. ― ¿Cómo está Jin hyung? ―cambió el tema, viendo cómo el chico pálido olfateaba el aire disimuladamente.
―Mucho mejor, después de lo que pasó fue difícil el retomar las cosas―suspiró con tristeza y vio la preocupación en los ojos del más pequeño. ―Tu visita le haría muy bien.
Jimin estaba preocupado por el estado de su amigo y pensó en que visitarlo después del trabajo sería una buena idea.
―Puedo ir a verlo al salir de aquí, sólo que tendría que preguntarle a un amigo si me puede llevar, aún no tengo auto―se apenó al confesar aquello, ya que Namjoon le había ofrecido el auto que tenía antes, siendo rechazado de buena manera por el menor, él quería ganárselo.
―No te voy a regañar aquí, pero yo te ofrecí aquel auto y sigue a tu disposición si lo quieres.
Comenzó a pensar en tomar la oferta, no cualquier día te ofrecen un auto salido hace un año en perfecto estado. Despabiló cuando recordó a los niños y que tenía que leerles el cuento.
―Uy, tengo que entrar, los niños se quedaron esperando a que les contara un cuento y no puedo fallarles ¿quieres venir?
A pesar de ser un alfa Namjoon tiene un aura muy tranquilizadora la mayoría del tiempo y su olor a lluvia y pasto aliviaba a los pequeños, así que no se rehusó a la idea de llevarlo.
―Claro, me encantas los pequeñines. Agust, ven con nosotros, te haría bien estar rodeado de niños―el pálido frunció el ceño y sacó el cigarro de sus labios, expulsando todo el humo de su boca.
―Ugh, aléjate―le empujó Jimin cuando el humo casi le llega a la cara. Odiaba mucho el cigarrillo.
―¿Qué, el humo del cigarro daña tu cutis? omeguita―preguntó en burla con una sonrisa socarrona. El omega se molestó por ello y Namjoon le miró con rostro reprobatorio.
―Tengo asma, imbécil.
Agust abrió los ojos con sorpresa y comenzó a reír, haciendo que Jimin se enrojeciera de la molestia. Tomó a Namjoon de la mano y lo llevó hacia adentro, soltando humo de sus orejas por la actitud elevada de aquel chico.
―Discúlpalo, a veces es muy sarcástico y grosero. El rap le tiene mal―se disculpó por la actitud de su amigo, vio que el omega respiraba profundamente y se relajaba del reciente enojo, sonriendo como antes.
Abrió la puerta del salón y los niños se inquietaron en sus asientos, ansiosos por poder escuchar el nuevo cuento que venía de otro país.
―Niños, quiero presentarles a un amigo. Se llama Namjoon y nos ayudará con los títeres del cuento―los niños levantaron los brazos emocionados.
Normalmente cuando Jimin cuenta el cuento Suran manejaba los títeres, pero ella se confundía a veces y no lo hacía de forma divertida, según los niños decían, así que preferían que alguien más lo hiciera.
Los niños guardaron los crayones en su lugar y las páginas en sus casilleros, corriendo hacia la alfombra donde hacían el círculo de los cuentos.
Jimin y Namjoon se sentaron juntos y Jimin le dio los títeres al mayor, uno era de Caperucita, el otro de lobo y por último la abuela.
―Había una vez, una chica que le decían caperucita roja, porque siempre llevaba su caperuza roja...―Namjoon movió el títere de la chica, modelando la caperuza roja que llevaba. Los niños rieron. ―Su abuelita estaba enferma y su madre le pidió que le llevara una canasta con muuuucha comida a su abuelita―como no había un títere de la madre Namjoon le dio vuelta al títere, haciendo muecas como si le diera órdenes a la muñeca y el fuese la madre.
―Ese yung es divetido―señaló Hana a Namjoon mientras hablaba con Sehun, este asintió con el pulgar en su boca.
―Su mamá le dijo que tuviera mucho cuidado, porque en el bosque rondaba un malvado lobo―hizo expresiones exageradas al narrar esa parte de la historia, los niños respiraron asustados. ―Pero Caperucita no...
El cuento fue interrumpido por la puerta, la cual fue abierta sin cuidado chocando con la pared. Agust estaba parado en el marco, llevaba las manos en sus bolsillos y el ceño fruncido, los niños se asustaron al verlo.
Unos niños se levantaron con velocidad y se colocaron frente a Jimin, protegiéndolo del intruso en el salón. Otros niños y niñas se escondieron detrás del omega, abrazándose entre ellos.
― ¡Fueda, cosa fea! ―gritó Taeha una de las niñas más grandes del grupo y la que podría ser una hermosa alfa.
―No me digas que hacer mocosa fea―Taeha sintió sus ojos picar y comenzó a llorar, haciendo que sus amigos se molestaran con el hombre alto y con olor raro.
― ¡Ataque! ―gritó Lee y los otros niños le siguieron, sólo se quedaron algunos con Jimin, ya que alguien debía protegerlo mientras los demás atacaban a la bestia.
Los niños corrieron con velocidad, otros más lentos porque aún les costaba mantener el equilibrio, y comenzaron a golpear las piernas de Agust, quien les miraba con el ceño fruncido.
―Niños, déjenlo―Jimin trató de separar a los niños que lo tenían protegido en un círculo, pero ellos se rehusaban a dejarlo salir.
―No yung, nosotos protegemos―Jimin sonrió y comenzó a repartir besitos en las cabecitas de los niños que le protegían, encantado por el amor de esos niños.
Namjoon se levantó del suelo y miró con gracia a Agust, riendo al ver el cúmulo de niños golpeando sus piernas. Todo bien hasta que Lee le mordió la pierna con mucha fuerza.
― ¡AH, puta mierda! ―maldijo cuando sintió los dientes de leche encajarse en su piel con fuerza, agitando sus piernas.
Los niños abrieron los ojos con sorpresa y regresaron con Jimin, quien le miraba con el ceño fruncido por la molestia.
―Dijo mada palabra―dijeron la mayoría de los niños, señalando al adulto pálido.
―Bien, si este hyung malo no se comporta, se irá de acá―dijo mientras dirigía a los niños a la alfombra, para seguir el cuento.
Namjoon caminó con rostro neutro hacia Yoongi, decepcionado por la actitud de su mejor amigo.
―De verdad estoy considerando el darte unas buenas vacaciones y olvidarnos de tu mixtape, ni siquiera un momento puedes estar tranquilo.
Yoongi decidió ignorarle y sacó su celular, revisando los inexistentes mensajes para evitar el hablar con Namjoon.
El mayor regresó con Jimin, ignorando la actitud del rapero.
―Bien, sigamos con el cuento―Jimin le había dado un gran abrazo de oso a todos los niños, dándoles las gracias por defenderlo y ser niños muy valientes y ellos pidieron terminar el cuento como recompensa.
―Cuando su madre le dio la canasta a Caperuza ella salió de casa con mucha emoción, era la primera vez que le encargaban algo de suma importancia como dejarle comida a su abuelita...―Namjoon hacía que el títere comenzara a saltar y soltaba pequeños wii para hacerlo más creíble.
Agust guardó su celular al escuchar tremenda tontera de historia ¿eso le contaban a los niños? Hay cosas más importantes que enseñarles y prefieren contarles un patético cuento.
―Su madre le había dicho que no se fuera por el bosque, ya que el lobo feroz vivía ahí, pero Caperuza sabía que ese era el camino más corto para llegar, así que eligió el desobedecer a su madre e ir por ese lado...―Namjoon hizo que la muñeca se levantara de hombros, restándole importancia al asunto y se dirigió hacia el otro camino.
―Deja de contar esa mierda a los niños. Los haces tontos, como tú―intervino nuevamente el pálido y esta vez Jimin no pudo, comenzó a soltar feromonas tranquilizadoras cuando vio el rostro asustado de los niños, a pesar de haberlo atacado le tenían miedo.
El olor a galletas recién horneadas con un poco de vainilla invadió el salón y los niños sonrieron por el tranquilizador aroma de su cuidador. El inhibidor se había gastado.
Agust abrió los ojos cuando sintió aquel aroma, ignorando que el omega se estaba levantando del suelo con el ceño fruncido, su lobo estaba enloqueciendo.
Omega, mío, mío.
Rugió su lobo en su interior y se sobresaltó cuando sintió un fuerte jalón en su brazo y cómo era llevado por Jimin. Iban rápido como para detenerse y hacerle cara al omega, en unos segundos el alfa estaba afuera del jardín de niños y Jimin le miró con rostro furioso.
―No vuelvas a entrar aquí.
Y cerró la puerta con fuerza.
―No lo dejas pasar nunca Kai, al otro alfa sí, pero ese chico tiene serios problemas―Kai asintió preocupado y se puso alerta ante ese alfa, memorizando su rostro cuando se había quitado el cubrebocas.
Qué malos gustos tienes, lobo tonto.
Pensó mientras caminaba de nuevo al salón, sintiendo que su lobo rasguñaba molesto por alejar al alfa.
Los niños se habían ido y Jimin se sentía rejalado. Namjoon se había quedado a ayudarle todo el día, los niños amaban la actitud amorosa que el alfa tenía con ellos y lo divertido que era, sólo se molestaron cuando Namjoon arruinó uno de los carros de juguete, pero fue perdonado rápidamente.
Ahora estaba arreglando los bloques para poder irse a visitar a SeokJin, ya que al final Namjoon lo llevaría. Taehyung se asomó al salón con una sonrisa, viendo a Jimin.
―Minnie, Minnie―entró saltando con su celular en las manos y una foto del cantante Jeon Jungkook de fondo de pantalla. ―Kookie tendrá un concierto aquí en Busan ¿podemos ir a verlo? ―sonrió con mucha emoción, eran un gran fanático de ese cantante y era su amor platónico.
Lo que no sabía es que el manager y compositor de la empresa donde Jungkook trabajaba estaba detrás de él.
―También estará Agust D ¡ME APRENDÍ SUS RAPS! ―gritó con mucha emoción en su ser, esperando que alguna vez sus dos amores platónicos hicieran algo juntos.
― ¿Te gustan mis estrellas? Tal vez podamos reunirnos todos algún día y los conoces―Taehyung se congeló en su lugar al escuchar al hombre detrás de sus artistas favoritos, con la boca abierta dio media vuelta lentamente y gritó agudo cuando vio al chico de frente.
―SÍ, POR FAVOR, ¡FIRMAME LA CARA! ―se acercó corriendo al mayor y le tendió un plumón de pizarra de su salón.
Levantó el flequillo del chico y firmó su frente como se le había pedido. Taehyung tembló y sonrió lo más grande que podía, feliz por esa oportunidad del cielo.
Terminaron de ordenar y Jimin tomó la mano de Tae, enlazando sus dedos para que no corriera sobre el alfa chimenea al verlo, no quería que insultara a su amigo.
Se despidieron de Kai y las limpiadoras. Cuando salieron Agust estaba apoyado en el auto con otro cigarro en sus labios, fumando tranquilamente.
― ¡AGUST D MI AMO! ―gritó Taehyung mientras saltaba al ver a su ídolo del rap, intentó soltarse de Jimin y correr hacia el chico que ahora le miraba con una sonrisilla.
―Taehyung ¡ESPERA! ―gritó cuando el pelirrojo no le escuchaba. Dejó de intentar correr y vio a los ojos de su amigo.
―Bebé ¡quiero ir a tomarme una foto con él! ―Jimin se alegró de que le llamara por su apodo que le dio cuando eran niños, así que alfa tomaría distancia, o al menos eso pensaba Jimin.
―Él es algo tosco y malo, no te aloques tanto―Tae frunció el ceño en señal de confusión y Jimin le dejó libre, el chico corrió hacía el rapero un poco más tranquilo.
Jimin estaba preocupado al principio, pero después sintió molestia al ver a ese chico tonto sonreírle de forma coqueta a su amigo, llamándole pequeño y atendiendo a todo lo que él le decía.
Su lobo estaba molesto por darle atención a otro omega y Jimin estaba molesto por lo ingenuo que era su lobo.
Tiempo después Taehyung se acercó a él y Jimin no pudo evitar mostrar un rostro molesto.
―Bebé, sonríeeee―apretó sus mejillas e hizo que Jimin sonriera. ―podemos ir mañana por las entradas para ver a Jungkook ¿te parece? ―Jimin sonrió más, le gustaba la música de ese cantante y hace tiempo no salía un sábado.
―Está bien, vamos a ver a nuestro amor platónico―dijo en broma, en verdad el cantante no era su amor platónico, pero por alguna razón su lobo se sintió feliz al ver el ceño fruncido del rapero, quien hacía que no estaba escuchando la conversación.
Taehyung tenía que irse a su casa y tenía su auto, entonces Jimin iría con Namjoon a la empresa, donde seguramente estaba SeokJin.
En todo el camino los únicos que hablaban eran Namjoon y Jimin, el último agradeciendo que el rapero no fuera fumando, ese día había olvidado su inhalador.
Llegaron y Jimin saludó a algunas personas que conocía del lugar, sintiéndose feliz al ver el avance que había tenido la empresa en esos años.
Subieron por el ascensor y caminaron por los pasillos hacia la oficina de Namjoon y Jimin no entendía por qué Agust los seguía aún.
―Yo diría que es mejor que vayan a nuestra casa, ahí hablará con más libertad ¿sí Mochi? ―Jimin asintió, temiendo el estado de su amigo y abrieron la puerta de la oficina.
Jin estaba sentado en el sofá que deba al ventanal, dando una gran vista de la ciudad.
― ¿Jin hyung?
El mayor se dio la vuelta rápidamente al escuchar esa dulce voz tan conocida y Jimin pudo ver su verdadero estado.
¿Por qué la vida te hizo esto, hyung?