—¡Claro! ¿cómo podría ser esto un engaño? —me dice siendo sarcastico— ahora como eres tú, no es engañar, vas de puta besándose con cualquiera. La furia recorre mi cuerpo al escuchar semejante palabra, lo que me hace alzar mi mano y darle una cachetada. haciendo que su cara se voltee. —Tu no me vuelvas a decir así nunca más, o —en ese momento siento un golpe fuerte en mi rostro, que me hace caer al suelo boca abajo. Pues Richard me había regresado la cachetada que le había dado. Mi mejilla y parte de mi boca arde y duele al mismo tiempo. Apoyo mis manos intentando pararme del suelo, pero me siento algo mareada, por un momento todo se puso oscuro a mi vista. Estando en el suelo este se coloca encima de mi, volteando mi rostro agarrándome por detrás de mi cabeza. —Nunca jamás me vuelvas a

