—Hola compa, ¿Cómo estás? ¡adelante! ¡No te quedes allí parado! —Tranquilo, solo quería traer a Camilo, pero ya me voy —dice Mathias viéndome. —Bueno ya sabes que estamos a la orden por aquí, cualquier cosa que puedas necesitar, estamos aquí —le responde Richard, quién al parecer no lo recuerda. Mi respiración y mi pulso se aceleran por un momento, pero luego Richard se aparta de nosotros. Mathias ve hacia donde se fue Richard y me dice en voz baja. —Pensé que estarías sola, quería invitarte almorzar, pero veo que estás ocupada. —¡No, no! ¡Claro que puedo! Tú dime dónde nos veremos y yo estaré allí —le digo sin pensarlo dos veces. —Esta bien, te paso la dirección por el teléfono. Mathias se va, y a los pocos segundos me llega un mensaje de el a mi teléfono, con la dirección de dond

