KATHERINE PIERRE. Ser un Pierre nunca fue fácil, según las malas lenguas nosotros vendríamos siendo algo así como los Windsor de Nueva York, patético, lo sé, pero nuestros padres se han empeñado en que debemos cumplir ciertos protocolos, más, sin embargo, ahora que ya somos mayores nos dan completamente igual. Meneaba la taza de chocolate mientras veía a través de la gran ventana de mi departamento, tenia mi mirada perdida entre todos los gigantes de hierro en frente de mí, era una ciudad verdaderamente de ensueño, pero no lo era, mientras estas encerrada en tu departamento a en el vigésimo octavo piso, no puedes escuchar los ruidosos carros, camiones y autobuses, y mucho menos a los hombres que vendían perritos calientes en cada esquina gritar ¡LLEVE SU PERRITO! Y ni hablemos de las ra

