Ellas menos. Almorzamos un par de tostados de jamón y queso, café con leche y jugo de naranja. Obvio que me quedé con hambre y moría de ganas de comer algo dulce. Pero también me imaginé que tenía que ver con que León no hubiera aparecido, bueno, no habían pasado dos días todavía, pero igual. Y con tener que reunirnos con la comisión directiva de las yararás. Aproveché a contarle a Rosario todas las novedades. Simón. Y hermana. Se indignó con Simón. Se quedó muda con lo de la hermana. La supera. No sabe qué decirme. Pero lo de Simón. "Qué forro -me decía-, es tan injusto que te venga a decir que tal vez terminan juntos cuando vos estás conociendo a otra persona. Lo leo a Simón. No te suelta, te dice eso como para que no puedas dejar de pensar en él". Y estábamos debatiendo el t

