Blair Me llevó horas arreglarme. Horas de ser acicalada, mimada, y hacerme sentir que no era lo suficientemente bonita para ser la compañera del Rey Braedon. Me negué a teñirme el pelo, ofendiendo al peluquero que me miraba con desprecio. Mis pies fueron forzados a meterse en tacones ajustados con correas que cortaban mi piel y llevaba un vestido que revelaba demasiada piel, según mi gusto, por la larga abertura mostrando mi muslo superior. La tanga que llevaba debajo del vestido era incómoda e irritante. Para cuando terminé de arreglarme, estaba enfadada. Me sentía como una muñeca Barbie. No disfruté de la experiencia, no importa cuántas veces me dijeran lo afortunada que era de recibir tanta atención y cuánto se estaba gastando en mí. No había pedido esto. No había pedido un v

