Braedon El lobo intentó luchar contra el tono del Alfa, pero la voz o el mando de un Alfa Rey es más poderoso que el suyo propio y se vio obligado a volver a su forma humana, agachándose y acurrucándose en posición fetal mientras valientemente sostenía sus manos contra su estómago herido. —¿Por qué? —susurró—. Ella no es más que... —Mi pareja —gruñí y vi como la comprensión se iluminaba en su rostro, seguida de un terror absoluto. Ahora sabía quién era yo y sabía lo mal que lo había hecho para él mismo. Empezó a levantar una mano ensangrentada en modo rendición. —Por favor, perdóname, Alfa Rey —balbuceó, su voz tensa y llena de dolor—. No sabía —agregó. Lo miré fijamente, acercándome mientras él me miraba con temor. —Tocaste lo que es mío —dije suavemente—. Trataste de forzarte

