«Soy el culpable de la muerte de mi esposa». Lizzy agradeció haberse sentado o se habría ido de bruces al escuchar la cruda confesión de Carson. No se lo esperaba, jamás creyó que Carson Carter tuviera el valor de aceptar ser el culpable de su muerte, incluso, pensó que sería la cosa más difícil de conseguir. —¿Tú? —preguntó. Trató de que su voz sonara tranquila, pero sorprendida. Lizzy no necesitaba los detalles, aún podía sentir el dolor en su cuero cabelludo cuando Carson la tomó de los cabellos. De manera inconsciente, se acarició las muñecas que fueron marcadas por la cuerda con la que la había atado. —No soy su asesino, pero sí el responsable de su muerte. Lizzy tragó el nudo que le subió a la garganta, miró a Carson, pero él tenía la mirada fija en las olas del mar, quizá un

