Silas levantó la mirada, analizando la situación. Había venido a buscar a Lizzy luego de varios días, finalmente tenía información que darle. Nunca esperó encontrarse antes con Camila y menos que le pidiera ayuda. La mujer se veía terriblemente mal, su cuerpo temblaba sin parar y no fue capaz de hacerla a un lado y continuar con su camino. —Por favor, Silas —la súplica en la voz de Camila, lo desarmó. Iba a arriesgarse, quizá podía sacar algo bueno de esa situación. Con suerte, tal vez Camila le confesará algunas cosas. Las piezas que aún le faltaban al rompecabezas que estaba armando. —Ven conmigo —dijo, tomándola del brazo para llevarla a su coche. Silas esperó a que Camila protestara, pero ella solo se dejó hacer. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, se mordía el labio con tanta fu

